Sanadores milagrosos modernos

    Muy pocos sanadores milagrosos han sido reconocidos en vida como tales por el catálogo de la Iglesia. En la mayoría de los casos el Vaticano ha adoptado una postura muy crítica frente a las curaciones milagrosas, e incluso ha llegado a calificar a sus artífices de «curanderos» o «charlatanes», aunque procedieran de sus propias filas. A veces, como en el caso del papa Juan Pablo II (1920-2005), las curaciones milagrosas supuestamente realizadas por una persona no se han hecho públicas hasta después de su muerte.

    Un sanador milagroso moderno que tuvo que vérselas con los prejuicios de la Iglesia fue el monje capuchino italiano padre Pío (1887-1968), santificado en 2002. No obstante, la Iglesia católica sólo reconoció una ínfima parte de las incontables curas milagrosas que se le atribuyen. El padre Pío también fue portador de los estigmas de Cristo, aunque el Vaticano sigue poniéndolo en duda.

    El caso de la monja irlandesa Briege McKenna, de la que se dice que posee un <carisma» especial para la curación, ha sido acogido con similar escepticismo. Ella misma había padecido durante muchos años de artritis reumática, hasta que se curó de forma milagrosa. Desde entonces procura hacer llegar la virtud curativa de Cristo a otras personas mediante la oración.

Asimismo, hace años que el pastor nigeriano Charles Ndifon viaja por todo el mundo predicando la fe en Dios. También piensa que tiene la misión de ayudar a las personas y aportar una nueva esperanza a aquellos que se han dado por vencidos o han renunciado al mundo a través de la palabra de Dios. Se dice que durante sus apariciones en público se han producido incontables curaciones que la medicina ha podido constatar.

Enigmas de la Humanidad – H. Genzmer / U. Hellenbrand

  (RESPUESTA ACERTIJO: El fugitivo caminó por la orilla de la playa. Las olas borraron las huellas)

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