

La participación femenina en el deporte
Son múltiples y variados los argumentos utilizados para “demostrar” que la participación femenina en la competición deportiva es inadmisible. La primera estrategia empleada por sus detractores consiste en colocar el comportamiento juzgado anómalo y cuestionable en una categoría aparte y negarle los demás atributos (Douglas, 1966). Los adversarios de la participación femenina pretenden que, dado que a una categoría de mujeres -la de amas de casa- no les interesa el deporte, entonces ninguna mujer se sentirá atraída por este. Los demás grupos de mujeres no cuentan. La segunda estrategia consiste en eliminar la anomalía mediante su control físico; por ejemplo, manteniendo a las mujeres alejadas de las sedes de los clubs, de los campos de golf y de otras instalaciones deportivas. La tercera razón de la exclusión afirma que la anomalía es reprochable y, como tal, merece ser proscrita. En efecto, se ha pretendido que los deportes de contacto no son dignos de ninguna mujer que se respete a sí misma y que las deportistas internacionales son necesariamente lesbianas. La actitud oficial de la Federación inglesa de fútbol frente a la participación de las chicas en este deporte puede resumirse con las palabras de su secretario Ted Crocker (1978) “no es natural que las chicas jueguen al fútbol”. Esta actitud es indestructible. La cuarta observación se refiere a la peligrosidad de la anomalía y a la necesidad de eliminarla. Se afirma, en efecto, que las actividades deportivas extenuantes comprometen las funciones reproductoras de la mujer. La realidad es que los órganos sexuales femeninos están mejor protegidos que los masculinos. El quinto argumento en defensa de la anomalía recurre al uso de símbolos poéticos, mitológicos y rituales ambiguos y funestos. En la literatura deportiva abundan las citas relativas a amazonas desprovistas de feminidad y a las atletas sometidas a tratamientos con esteroides. A esos argumentos tendentes a demostrar la anormalidad social que representa la participación femenina en el deporte pueden oponerse unas cuantas observaciones suplementarias que contribuirán, creemos, a disipar una vez para todas esos mitos sobre la mujer y el deporte.
El argumento según el cual las amas de casa, y por ende las mujeres en general, no se interesan por el deporte, no se sostiene.
Fuente: Antropología del Deporte – K. Blanchard