Y si certámenes atléticos celebrar anhelas, querido corazón, ni busques otra estrella más cálida que el sol brillante en el día por todo el yermo éter, ni ensalcemos otra competición superior a la de OLIMPIA.

De allí el himno clamoroso se despliega a través de las mentes de los sabios para que al hijo de Crono canten los que acuden a la espléndida y feliz morada de Hierón.

Scroll al inicio