Notre Dame 2

Antes de nuestra era se levantaba en su emplazamiento un templo galorromano, que fue remplazado por una basílica paleocristiana para, posteriormente, construir una iglesia románica. El obispo de Sully mandó derribar la basílica, que acababa de ser restaurada, para construir su catedral. Ese acto es una prueba de la fiebre constructora que se adueñaba de toda Francia en aquella época. Era la manifestación del deseo que despertaba la nueva arquitectura gótica, que, a diferencia del pesado estilo romano, transmitía sensación de ingravidez. El anhelo de una nueva trascendencia que los templarios trajeron a Europa.

Como hemos dicho, en apenas 150 años se construyeron muchas catedrales góticas en el norte de Francia. Notre Dame de París fue la primera, seguida en 1176 de la de Estrasburgo, en 1185 la de Bourges, en 1194 la de Chartres, en 1200 la de Rouen, en 1211 la de Reims, en 1220 la de Amiens y en 1247 la de Beauvais, además de las de Bayeux, Laon, L’Epine y Evreux. Si sobre un mapa unimos todas esas localidades con una línea, aparece el signo zodiacal de Virgo. Al igual que con Chartres, eso demuestra que la veneración de una Virgen embarazada tiene que remontarse a antes de la era cristiana, porque todos estos lugares fueron poblados celtas. Así lo atestiguaban los dólmenes y los centros de culto que aún existían cuando las legiones de César marcharon sobre el país, o sea, antes del nacimiento de Jesús. ¿Quién transmitió los conocimientos a los arquitectos góticos? Los testimonios escritos más antiguos que se conservan acerca del culto celta a la Virgen datan del siglo XIV, es decir, de cuando se acababan de erigir las catedrales.

Enigmas de la Humanidad – H. Genzmer/U. Hellenbrand

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