Descansar también es entrenar. Puede parecer absurdo, pero no lo es. Muchas de las lesiones típicas de corredor se producen por sobre entrenamiento al preparar una carrera. Pero ¿qué implica para la práctica del running descansar?

    Se trata de mucho más que alternar los días que se sale a trotar con los del gimnasio o contar las horas que se duermen cada noche. Se trata principalmente de escuchar el cuerpo y la mente y estructurar el plan de entrenamiento personal, se esté preparando una prueba o un reto o no, en función de cómo se siente nuestro organismo. Tener el control de la carga de entrenamiento

    Entrenar más no garantiza correr mejor en una carrera. Al contrario de lo que se puede pensar, una sobrecarga de kilómetros puede provocar lesiones. Es lógico que haya días que la planificación marque una actividad y el cuerpo pida otra.

    En esos casos, lo útil es escuchar al cuerpo: analizar la actividad diaria, ya que hoy en día el mismo móvil u otros dispositivos aportan mucha información al respecto, y valorar si cumplir el plan de entrenamiento del día en concreto o no y readaptarse. Hacer más y forzarse no siempre suma.

    De hecho, al reposar o dormir, los músculos y articulaciones se recuperan de la tensión diaria acumulada y aportan crecimiento a la capacidad de resistencia, de velocidad y de fuerza. Dormir bien es un gran aliado para progresar como runner.

Fuente: Runedia.

 

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