

Huella
Marca o señal que deja el pie de los seres humanos o de los animales en la tierra por donde pasa. Por extensión de significado llamamos huella al rastro o vestigio que deja alguien o algo: Fue la tormenta más intensa de los últimos años, pero tres días después de su paso ya no quedaban ni huellas del daño que dejó.
Las huellas dactilares son las señales que dejan las papilas de los dedos de las manos sobre una superficie y que tienen la característica de ser perennes, puesto que no cambian desde el sexto mes de vida intrauterina hasta la muerte y son diversiformes, es decir, no hay dos personas que tengan huellas dactilares idénticas. Gracias a estas características, constituyen un medio de gran eficiencia para la identificación de las personas, por lo que son utilizadas en las investigaciones criminales o para identificar a los votantes en una consulta electoral.
Hasta hace algunos años, las expresiones huella dactilar y huella digital eran sinónimas, pero con el avance de la informática, el significado de huella digital se especializó para la protección de los derechos de autor de creaciones en video, audio, imagen y software, mediante la inclusión de algunos bits (marca de agua digital) que permiten identificar la copia original, de una forma que no es perceptible en el resultado final.
El vocablo huella se formó en español a partir del verbo hollar ‘pisar, dejando señal de la pisada, derivado del antiguo follar, del latín vulgar fullāre ‘pisotear’.
El uso coloquial en España de follar con el significado de ‘practicar el coito’ es un sinónimo con otra etimología.
Estufa
Espacio diseñado con el fin de mantener el calor en su interior, de forma que mantenga permanentemente una temperatura superior al exterior. Puede ser tanto una caja como una habitación cerrada, que no tiene intercambio de aire entre el interior y exterior y generalmente recibe los rayos solares a través de vidrios ubicados en el techo. Este tipo de estufa se llama también en español invernáculo o invernadero. En portugués, se habla del efeito estufa, para denominar lo que en castellano llamamos “efecto invernadero”.
En el Diccionario de Autoridades (1732) estufa tiene este significado, que ya se registraba en textos españoles por lo menos desde el siglo XVI, pero en el diccionario de Terreros (1787) se define como
Una pieza que se usa especialmente en los países septentrionales, en la cual se introduce lumbre en una especie de chimenea, fabricada dentro de la pared del cuarto, a fin de que temple la pieza.
Modernamente, llamamos estufa a aparatos diseñados para caldear una habitación, por convección o por radiación, mediante el uso de gas, energía eléctrica o combustibles como el queroseno. Los acondicionadores de aire modernos también proveen calor, pero no los llamamos estufa.
La palabra nos llega desde el latín vulgar extuphāre ‘caldear mediante vapores’, y este del griego ektýphein ‘ahumar’, ‘atizar el fuego’, derivado de tŷphos ‘humo’, ‘vapor’.