

Terco
Obstinado, tozudo, empecinado, persona que se mantiene porfiadamente en su actitud, aunque se le presenten razones que demuestran que está equivocado. No debe confundir con la tenacidad, que es el ‘empeño tesonero en llevar adelante una idea sin parar mientes en las dificultades’.
El origen de esta palabra es incierto, pero su primer significado en nuestra lengua parece ‘rudo’, ‘duro’, ‘fuerte’ o incluso ‘cruel’, observa Corominas (1980), citando este fragmento del Marqués de Santillana:
“E sea la tu respuesta / muy graciosa / non terca ni soberviosa / más onesta / o fijo quand poco cuesta / bien fablar / e sobrado amenazar / poco presta”
En el diccionario inglés-español de Percíbale, terco es definido como sower (rudo), boysterous (grosero, violento). En el Quijote significa ‘duro’, ‘cruel’:
“De esse Sancho, tu escudero / las entrañas sean tan tercas / y tan duras / que no salga de su encanto Dulcinea”
En el Diccionario de Autoridades (1736), es ‘persistente, duro y fuerte como el mármol, y otras piedras’. En Autoridades se cita como ejemplo ‘en sangre trocó el agua del Santo / el cruel griego porfiado y terco’, pero en la edición de 1789 la Academia introduce ‘pertinaz, obstinado e irreductible’.
Minuto
Sexagésima parte de una hora se divide, a su vez en sesenta segundos. Por extensión, lo usamos también con el significado de período de tiempo muy breve: Voy a salir un minuto y ya vuelvo.
Nos llegó a partir del adjetivo latino minutus ‘pequeño’ procedente del verbo minuere ‘mermar’, ‘reducir’, con origen en el indoeuropeo mei- ‘pequeño’, al igual que disminuido, menor, menos, mínimo, minucia, menguar, etcétera.
En el latín medieval, el minuto se denominaba minuta, palabra clave extraída de pars minuta prima ‘primera parte pequeña’, así llamado originalmente. En español, derivó a minuto y como tal se documenta desde el siglo XV.
Algo parecido ha ocurrido con la palabra segundo: del indoeuropeo sek- ‘seguir’, procede del latín sequire, con idéntico significado y este, también del latín secundus ‘que sigue a otro’, ‘segundo’. En latín medieval, se llamó secunda, extraído de pars minuta secunda ‘segunda parte pequeña’, como se denominaba cada una de las sesenta partes en que se dividía una minuta.
Fuente: Origen de las palabras. Ricardo Soca