*Las brujas

    En el año 1770, una ley inglesa condenó a las mujeres engañeras.

Estas pérfidas seducían a los súbditos de Su Majestad y los empujaban al matrimonio utilizando malas artes tales como perfumes, pinturas, baños cosméticos, dentaduras postizas, pelucas, rellenos de lana, corsés, armazones, aros y aretes y zapatos de tacones altos.

    Las autoras de estos fraudes, decía la ley, serán juzgadas según las leyes vigentes contra la brujería, y sus matrimonios serán declarados nulos y disueltos.

    El atraso tecnológico impidió incluir las siliconas, la liposucción, el bótox, las cirugías plásticas y otros prodigios quirúrgicos y químicos.

*La incombustible

    La Signora Girardelli, hacedora de prodigios, dejó bizco al público europeo, allá por el año 1820. Ella acariciaba sus brazos con velas encendidas, bailaba descalza sobre la hoguera y la revolvía con sus manos, se sentaba sobre hierros que humeaban al rojo vivo, se bañaba en llamas, hacía buches de aceite hirviente, tragaba fuego, mascaba brasas y las escupía convertidas en libras esterlinas… Y al cabo de tan ardientes exhibiciones, mostraba su cuerpo invicto, su piel del color de la nieve, y recibía ovaciones.

—Son trucos —decían los criticones. Ella no decía nada.

Fuente: Eduardo Galeano

   

   

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