Muchos fueron los dioses y héroes que tomaron parte en el célebre robo de tesoros con propiedades mágicas o tan bien guardados que con su robo consiguieron la fama eterna

1 Prometeo roba el fuego

    El primer ladrón del Olimpo fue el titán Prometeo. Este observaba apesadumbrado como los humanos que había creado Zeus permanecían en la barbarie y decidió darles el fuego de los dioses para que con él forjaran las herramientas de la civilización. Así se coló en el taller de Hefesto y robó el fuego escondiéndolo dentro de una caña, para luego repartirlo entre los humanos, a quienes también enseño los rudimentos de la agricultura y la medicina. Pero tan magnánimo acto le acarreó la ira de Zeus, quien lo encadenó en una roca del Cáucaso donde un águila le devoraba cada día el hígado que luego se regeneraba por la noche.

2 El manjar maldito

    Otro ladrón castigado por los dioses fue Tántalo. Este rey frigio hijo de Zeus fue invitado una vez a un banquete del Olimpo, donde probó el néctar y la ambrosía que daban a quien los probara la inmortalidad. No contento con ello Tántalo decidió llevárselos a la tierra para convertir en inmortales a sus familiares y amigos, pero enterados de ello los olímpicos lo condenaron a padecer hambre y sed eternas en el Tártaro, inmovilizado en un estanque cuyas aguas bajaban cuando intentaba beber y sobre el que pendían unos manzanos cuyas ramas se levantaban fuera de su alcance si intentaba comer, apropiado castigo para tan glotón ladrón.

3 Un dios traicionero

    Mejor le fue el hurto a Hermes, quien ya recién nacido mostró tener un carácter ingenioso y aprovechado que lo convertiría en patrón de los comerciantes. Zafándose de las mantas con las que lo había envuelto su madre Maye, el bebé divino se fue a explorar Tesalia encontrándose con el ganado sagrado de Apolo pastando en un campo, enamorado del magnífico aspecto de los animales Hermes las ató por el rabo con ramas y se las llevó a una cueva con cuidado de hacerlas caminar al revés para engañar al dios de la música. Sin embargo, este terminó por dar con el ladrón Quine mientras tanto se había dado un banquete con las reses, haciendo la primera lira con sus intestinos y una concha de tortuga, el instrumento gustó tanto a Apolo que le perdonó el robo a cambio… (continuará)  

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