*Viril

    Relativo al varón o que posee alguna de las características que a este se le atribuyen.

    Proviene del adjetivo latino virilis ‘viril’, ‘masculino’, ‘de hombre adulto’, procedente del indoeuropeo wirus ‘hombre’ y pertenece a la misma familia de palabras que virtud.

    En castellano ejerció influencia sobre la formación del vocablo varón. Entre los siglos XIII y XVI, esta palabra se escribió también baron, pues se derivaba del latín medieval baronem ‘guerrero’, pero por influjo de viril, pasó a escribirse con la grafía actual.

*Lámpara

    Utensilio para suministrar luz mediante el uso de diversas fuentes de energía, desde las antiguas lámparas de aceite, que se usaron desde la antigüedad hasta hace un par de siglos, hasta las de gas y eléctricas.

    La palabra está presente en nuestra lengua, a la cual llegó bajo la forma original latina lampada, usada en el castellano de los poemas de Berceo (1230-1250) y en obras de Alfonso el Sabio, así como por numerosos autores hasta el siglo XVII, siempre disputando espacio, desde el s. XIII, con la forma actual.

    El vocablo latino fue tomado del griego lampás, lampádis que significaba ‘antorcha’, formado a partir del verbo lampéin ‘resplandecer’.

    La palabra se mantiene en el italiano lampada, en el francés lampe y en el portugués lâmpada. En Brasil, las luciérnagas son llamadas pirilampo (también vaga-lume), del griego pyrilampís.

    Son derivados el medieval lampión, tomado del francés, y usado hasta hoy en portugués lampião (lámpara de querosén o de aceite).

    Cabe agregar el verbo griego lampéin, arriba mencionado, tiene parentesco con eclampsia, del griego éklámpein ‘brillar repentinamente’ y de ahí, ‘declararse súbitamente una enfermedad’.

*Vínculo

    Unión de una persona o institución con otra; relación interpersonal de cualquier orden. El vocablo se emplea también en el lenguaje jurídico con el significado de ‘retención de los bienes, con prohibición de enajenarlos, mientras se procesa un juicio sucesorio.

    En general se le atribuye como origen el latín clásico vincŭlum ‘atadura’, lo que en última instancia es correcto, pero es preciso tener en cuenta que nos llegó al castellano a partir del latín vulgar vincro, vinco o vinclo, pasando antes por el portugués brinco ‘anillo’, ‘juguete para niños’, que en España significó ‘joya pequeña, en particular, anillo’. Vinclo tuvo en castellano el significado de ‘aro que, con el engaste, forma un anillo). En el portugués actual existe brinco ‘zarcillo’ o ‘arete’. En esa lengua, el verbo brincar significa ‘jugar’ y los juguetes son brinquedos. Corominas (1980) observa que en asturiano se emplea blincu ‘pendiente pequeño para la oreja. En castellano,brincar significa ‘saltar’.

    El duplicado culto vínculo ingresó a nuestra lengua en la Edad Media como término jurídico, junto con el catalán vincle, señala Corominas. El anillo de bodas sería, entonces, una forma de atarse, la misma metáfora que encontramos en la palabra esposa.

Fuente: Origen de las palabras. Ricardo Soca

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