

El pasado 14 de febrero, aparte de celebrarse el Día de San Valentín o Día de Los Enamorados, también se recordaba un hito muy significativo para la humanidad ocurrido ese día pero del año 1990: La sonda Voyager 1, a solicitud del científico Carl Sagan a la NASA, giró su cámara por última vez para que fotografiara la Tierra a unos seis mil millones de kilómetros de distancia. Un “pálido punto azul” aparece suspendido en un rayo de sol… la fragilidad en la inmensidad del cosmos es evidente. Viajamos en un vehículo, que es nuestro (y no existe una empresa aseguradora que nos facilite otro) como de la humanidad toda y de cada una de las manifestaciones de vida existente en la Tierra; que se mueve alrededor del Sol a 107.000km/h. mientras el Sistema Solar lo hace a 828.000km/h. y la galaxia en donde estamos (la Vía Láctea en donde dicho sistema se encuentra en la zona con menor densidad de estrellas: la Tierra en un vacío casi total) se desplaza por el universo a 2.000.000 km/h. Somos 8,27 mil millones de seres humanos pasajeros permanentes de este transporte colectivo sideral cada uno con sus propias historias, sueños, proyectos, tristezas, alegrías, esperanzas y todo lo que identifica al Ser Humano como especie Homo Sapiens. Y otro dato… desde la abiogénesis (conjunto de teorías científicas que proponen que la vida surgio de materia no viva mediante procesos físico químicos naturales, sin intervención de organismos preexistentes) mirado desde una escala cósmica, la combinación de ajuste fino (parámetros muy sensible) la vida sea rarísima en términos de probabilidad por el entorno, y sin embargo es casi inevitable que aparezca en un lugar del universo ¿Podemos imaginar la magnitud de todo esto? ¿Ser parte de esta exclusiva experiencia)
Y en que escenario está la humanidad en este momento: Físicamente viviendo en un grano de arena en el espacio, un mundo cada vez más fragmentado, al borde de otra posible guerra cuyo pronóstico al final no es nada de alentador, con una alta posibilidad de ser la última de la humanidad. El Boletín de Científicos Atómicos ajustó el Reloj del Apocalipsis (creado en 1947) de 90 (entre el 2023-2024) a 89 segundos (2025) de la medianoche, siendo los motivos del ajuste: Guerra nuclear y tensiones geopolíticas, empeoramiento del cambio climático, tecnologías disruptivas, inestabilidad política global y erosión de acuerdos multilaterales de control y cooperación.
La responsabilidad no es de “los otros”, es personal y como extensión es colectiva, el egoísmo no es del otro, el ego es nuestro, solo tenemos que identificarlo, aceptarlo y ser responsables con aquello. Cito unas palabras de alguien que conozco: “La interdependencia no es solo una idea filosófica, sino una condición profunda de nuestra existencia”. Érik muchas gracias.