

El ejercicio físico (especialmente el aeróbico de intensidad moderada a alta, como correr, nadar, ciclismo o HIIT) es uno de los estímulos más potentes que conocemos para inducir neurogénesis adulta, es decir, la formación de nuevas neuronas en el cerebro maduro.
Esto ocurre principalmente en el hipocampo (zona subgranular del giro dentado), región clave para la memoria, el aprendizaje y la regulación emocional. Estudios en humanos y animales muestran que el ejercicio puede duplicar o más la tasa de generación de nuevas neuronas en semanas/meses de práctica regular.
* Principales mecanismos por los cuales el deporte promueve la neurogénesis
Aumento masivo de BDNF (Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro)
Es el mecanismo más estudiado y central. El BDNF actúa como “fertilizante” para las neuronas: promueve la proliferación, diferenciación, supervivencia y maduración de las nuevas neuronas, además de fortalecer sinapsis existentes (plasticidad sináptica).
El ejercicio aeróbico eleva los niveles de BDNF en sangre y cerebro de forma muy significativa (especialmente en hipocampo).
Irisina (FNDC5/Irisin) – el mensajero muscular-cerebral
Durante el ejercicio, los músculos liberan irisin (una mioquina). La irisin viaja por la sangre, cruza la barrera hematoencefálica y estimula directamente la expresión de BDNF en el hipocampo.
Estudios recientes (2024-2025) muestran que inyectar vesículas extracelulares con irisin de animales que hicieron ejercicio induce neurogénesis en animales sedentarios → es un mecanismo causal directo.
* Vesículas extracelulares (exosomas y microvesículas)
Los músculos y otros tejidos liberan durante el ejercicio pequeñas “vesículas” que funcionan como un sistema de mensajería (como “WhatsApp celular”). Estas vesículas llevan irisin, microARNs, proteínas y otros factores al cerebro, activando directamente la neurogénesis sin necesidad de mayor irrigación sanguínea.
* Otros factores periféricos y sistémicos importantes
IGF-1 (factor de crecimiento similar a la insulina): aumenta con el ejercicio y colabora con BDNF.
VEGF: promueve angiogénesis (nuevos vasos sanguíneos) → mejor oxigenación y nutrición del hipocampo.
β-hidroxibutirato (BHB): cuerpo cetónico que sube con ejercicio prolongado y también induce BDNF.
Catepsina B (CTSB): otra molécula liberada por el músculo que cruza al cerebro y favorece BDNF/neurogénesis.
* Reducción de inflamación y estrés oxidativo
El ejercicio crónico baja la activación de la inflamación microglial (vía NLRP3, por ejemplo) y reduce apoptosis neuronal → crea un ambiente más favorable para que las nuevas neuronas sobrevivan.
Fuente: Grok