

0) Restaurante muy exitoso.
Preguntan al dueño cual es el secreto.
“Lo que pones en el plato”.
Puedes tener la mejor decoración, música y personal, pero lo más importante es lo que pones en el plato.
No te quedes en el currículo.
Tu éxito está determinado por la calidad de tu trabajo.
1) Lo que han dicho sobre gestionar emociones, no es así.
Lo prueba el estudio de Lisa Feldman.
Demuele conceptos dados por ciertos.
Ansiedad o culpa no son averías qué reparar.
Hay estoicismo mal entendido, regularse no es conseguir que nada te afecte.
Estar siempre en calma, no existe.
2) Paradoja.
Cuanto más intentas optimizar tu vida, controlando rigurosamente todo, más riesgo tienes de dejar de vivirla plenamente.
La verdadera fortaleza, es saber desviarse alguna vez, sin derrumbarse del control necesario.
Hay que tener la sensatez de hacer alguna insensatez.
3) Tener claro para entender y pasar mejor la vida.
Ningún copo de nieve ni gota de lluvia cae en el lugar equivocado.
Ningún viento va en dirección equivocada.
Lo que sucede es lo único que puede suceder.
Cuando algo termina, termina.
La vida es como es.
Mejor aceptación que resignación.
4) Apellidos al entrenamiento.
Decir solo “entrenamiento” no conquista oídos hambrientos de novedad.
Ahora hay apellidos innecesarios para el “entrenamiento”.
“Entrenamiento funcional”.
¿Existe un entrenamiento no funcional?
“Neuroentrenamiento”
¿Antes ocurría con el cerebro apagado?
5) El nivel de crecimiento que puedes alcanzar es proporcional al nivel de verdad que puedes aceptar sobre ti.
Si no creces, no es falta de capacidad.
Es no aceptar de que huyes.
Detrás de lo que evitas está el recurso que espera para que seas una persona más completa, auténtica y real.