

- Tácito, ta
Que no se dice formalmente pero se supone o infiere por actos, gestos o antecedentes que no están presentes en el discurso. En el Diccionario de la lengua española (DLE), se incluye la locución tácita, que pertenece al ámbito del derecho, y se refiere a aquella condición que, aunque no se incluya expresamente en un contrato o documento, se entiende como incluida.
La palabra proviene del latín tacĭtus ‘callado’, ‘silencioso’, participio pasado del verbo tăcēre ‘callar’, ‘permanecer callado’.
Veamos un ejemplo de Soledad Puértolas en su novela Queda la noche (Barcelona, Planeta, 1993): Ese permiso tácito e innecesario que ellos me daban para ir al vagón-restaurante era inseparable de los incómodos deberes y la irritación que a veces me producía su dependencia.
El adjetivo tácito aparecía ya en el Vidal Mayor, una obra aragonesa del siglo XIII, a la que pertenece este breve fragmento: si es dito en aqueilla exceptión, tácita uel expressa, ço es caillada o dita, non seré tenido de responder.
Como vemos, ya en el castellano medieval , tácito tenía el mismo significado que hoy y, se oponía a expreso o explícito.
Más recientemente, en el siglo XX, el filósofo húngaro Michael Polanyi acuñó el concepto epistemológico del conocimiento tácito, que sería una forma de conocimiento que no se ha podido o no se ha sabido comunicar verbalmente ni visualmente.
- Pretexto
Cuando compramos una prenda de ropa o un corte de tela, difícilmente se nos ocurre pensar cómo fue confeccionado, cómo se llegó desde la lana de la oveja o desde el algodón en rama hasta la prenda lista para vestir, un proceso que la mayoría de las personas desconoce.
Sin embargo, antiguamente, los tejidos se hacían en casa o en talleres de artesanos, y el proceso de fabricación era conocido y seguido más de cerca por toda la gente, lo que explica las numerosas metáforas de origen textil que dieron origen a muchas palabras de nuestra lengua.
Una de ellas es pretexto, registrada en español a partir del siglo XVII con su significado actual, derivada del latín praetextus, que era el participio pasivo del verbo praetexere ‘poner un bordado o tejido delante de una pieza de ropa’. De praetextus surgió también praetexta, nombre de una toga adornada con una franja de color púrpura.
De ahí fue derivando hacia el significado actual de pretexto, que no es otra cosa que un adorno que, como un bordado, se pone delante de los hechos para tornarlos más aceptables.
- Frazada
Manta de abrigo de forma rectangular que se pone sobre la cama, llamada también cobija en algunos países de América. La frazada, generalmente de lana, algodón o tejidos sintéticos.
La frazada no es tan gruesa como el edredón, que es una manta rellenada con las plumas de un ave, que ofrece más abrigo, por lo que es muy apreciado en los países fríos, de donde es oriundo.
Covarrubias (1611), definía frazada o fraçada como una “manta peluda que se echa sobre la cama —definición casi idéntica a la que ofrece hoy la Academia— y le atribuye origen en el antiguo verbo fricāre ‘frotar’, “porque los antiguos se echaban y se revolcaban en estas mantas”.
Corominas (1980) apunta al catalán flassada, vocablo común —dice— en la lengua de Oc, desde donde se extendió a muchos dialectos del norte de Francia y de Italia.