

Simples ejemplos que nos dejan perplejos. La actividad física bien guiada, continua y programada, al revés de agotar, nos depara muchas satisfacciones.
Acerca de la importancia del correr, Joe Henderson escribió algún día: “Correr sólo para ejercitar los músculos es como comer para ejercitar las mandíbulas o hacer el amor sólo para entrenar la pelvis”.
Entre algunas de las experiencias de varios “trotadictos” (adictos al trote), se puede contar la siguiente: era una romántica mañana de niebla. Más de siete mil hombres y mujeres se apiñaban cerca de la línea de salida para la carrera anual de la ciudad de San Francisco. Era una carrera más por diversión que por los premios. Al oírse el disparo de salida, aquella gran masa de corredores se lanzó adelante y cada cual buscó su ritmo. Un corredor, que se acomodaba en la carrera se encontró detrás de una mujer especialmente encantadora cuyo ritmo se ajustaba al suyo. En silencio, los dos continuaron con el mismo paso durante los primeros kilómetros. Por fin, utilizando una artimaña ya probada en otras ocasiones, él preguntó ¿qué hace una chica tan bonita como tú en lugares como éste? ¿Quién dice que soy bonita?, contestó con una pícara sonrisa. Él se acercó más, la cogió por el codo y los dos se desviaron hacia los matorrales ocultos por la niebla para demostrar que, en verdad, los corredores son mejores amantes.
Sam McConnell, a la edad de setenta y siete años, corre 9.000 mts. diarios. “Correr estimula todos los aspectos de la salud, física y sexual. La mayoría de las personas con más de cincuenta años no ejercita mucho el sexo, pero correr es una gran contribución a la potencia. Hoy me siento sexualmente mejor de lo que me sentía veinte años atrás, y lo atribuyo al correr”.
El doctor Craig Sharp, jefe médico consejero del equipo inglés en los Juegos Olímpicos de 1972, investigó durante mucho tiempo el mito del sexo- rendimiento, “principalmente de los malos consejos que recibe la gente”, Dice que algunos deportistas “alteran su vida privada a causa de consejos no fisiológicos, dados por motivos puritanos o basados en cuentos de brujas”,
El doctor Sharp también indica “no encuentro ninguna evidencia basada en hechos, no en datos científicos ni en conversaciones con muchos atletas y deportistas de categoría mundial acerca de que una moderada actividad sexual, incluso la noche antes de una competencia, tenga efectos perniciosos sobre el deporte en cuestión”.