• Fraile

    Sacerdote católico perteneciente a ciertas órdenes llamadas mendicantes, surgidas alrededor del siglo XIII, que se caracterizaban por vivir de las limosnas. Sus miembros hacen voto de pobreza, por lo que renuncian a sus propiedades y a todos los bienes materiales.

    La palabra se usa hoy en referencia a los agustinos, los capuchinos, los carmelitas, los dominicos y los franciscanos, entre otras órdenes.

    Según Corominas (1980), la palabra proviene del occitano fraire ‘hermano’ y este del latín frater, aunque la primera forma en castellano fue fraire, como el étimo occitano, que aparece en documentos notariales, como testamentos y donaciones, y fue usada por diversos autores hasta el siglo XVI, aunque convivió con frade, hasta el siglo XVII, cuando fue usada por el gramático Gonzalo Correas. En el siglo XI, además, con la llegada a España de monjes franceses, se emplea la forma frere.

    La forma actual fraile ya convivía con las mencionadas en siglo XIII, como en este fragmento de Sendebar (c 1253), de autor anónimo: E en egualando con el palaçio, salió el abad vestido commo fraile.

    En el siglo XI surgió la forma apocopada fray, siempre antepuesta al nombre propio de un fraile.

  • Chauvinismo / Chovinismo

    En el ejército imperial de Napoleón Bonaparte, cabía esperar que cada soldado y cada oficial fueran fervientes adictos al emperador, pero uno de ellos, Nicolás Chauvin, llegaba al ridículo por su adhesión extrema. A eso se debe que su nombre acabara convirtiéndose en sinónimo de apoyo acrítico a una nación o a una causa, sentido expresado en la palabra francesa chauvinisme. Hacia fines del siglo XIX, su significado se había extendido a ‘patriotismo fanático’, el que lleva a extremos peligrosos de nacionalismo.

    Hacia la segunda mitad del siglo pasado, surgió, inicialmente en inglés, la acepción de chovinismo masculino para referirse al machismo, que no tardó en llegar al español como chovinismo machista.

    La Academia incluye las grafías chovinismo y chauvinismo, pero recomienda el uso de la primera forma, aunque la segunda parece estar más difundida.

  • Cocaína

    Droga fuertemente adictiva, narcótica, euforizante y eventualmente alucinógena, que se obtiene de las hojas de la planta de coca. En medicina se emplea como anestésico tópico y antihemorrágico en las cirugías nasales, por su efecto vasoconstrictor.

    Es la droga estupefaciente más consumida en todo el mundo. Según datos de 2014, en ese año la consumieron entre 18 y 22 millones de personas. El narcotráfico se convirtió en un mercado ilegal de cientos de miles de millones de dólares anuales, dando lugar a un fuerte incremento de la criminalidad en todo mundo, pero principalmente en Sudamérica.

    Los efectos inmediatos de esta droga consisten en un aumento de la autoestima y de confianza en uno mismo, además de locuacidad, excitación y, en algunas personas, agresividad. A pesar de que las hojas de coca son masticadas por los indígenas del Altiplano boliviano desde hace siglos, la cocaína como tal solo fue aislada en 1860 y, cinco años más tarde, uno de sus primeros usuarios, Sigmund Freud, escribió su artículo “Contribución al conocimiento de los efectos de la cocaína” en el que apreciaba sus efectos que consideraba benéficos, aunque no demoró en retractarse en algunos puntos.

    El nombre de esta droga proviene del quechua kuka, que es el nombre de la planta en esa lengua indígena, con el sufijo -­ina, que en química indica sustancia relacionada con lo denotado por elemento principal de la palabra (adrenalina, epinefrina, codeína, etc.).

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