Ayer

En el día anterior al de hoy. Como sustantivo, se usa también para referirse a un tiempo pasado, como en este breve fragmento de Pedro de Alarcón (1852): una de esas mañanas, tranquilas como sosegada laguna, en que el ayer se ve claro al través de las brumas de lo presente.

La palabra proviene del latín hĕrī, del mismo significado, que dio origen también al francés hier, al catalán ahir y al rumano hieri, entro otros. Del vocablo latino se derivó hestērnus ‘de ayer, de anoche’, usado por Virgilio y Horacio, que dio lugar al inglés yesterday y al alemán gestern (Partridge).

El lector podrá preguntarse de dónde viene la a- de ayer; Corominas (1980), explica que se trata de una mera ampliación del cuerpo del adverbio, como ocurre en apenas, afuera y a menudo.

Tata / Taita

 Voz que nos llega desde la antigüedad clásica como vocativo afectivo usado por los niños para dirigirse a su padre. El Diccionario de la lengua española (DLE) lo marca como “americanismo”, lo que indica que el vocablo ya no es usado en España; los primeros casos que se registran en el Corde datan del Vocabulario de Nebrija (1495).

Fray Bartolomé de las Casas lo toma por voz indígena en su Apologética historia sumaria (1527-1550):

“Caro tienen por lejos; ama, por no; tío, por arena; callo, por lengua; macho, por viejo; pipas, por cualquiera; caca, por tío; mocho, por colodrillo; moro, por la peca de la cara; marco, por el altamisa, yerba; marca, por la provincia; mama, por madre; tata, por padre; mayo, por río; guante, por bubas; caxa, por espina…

De las Casas también incluye “mama”  (otra voz latina), pero Corominas (1980) observa que tata aparece en Varrón y en Marcial como voz infantil, aunque también podía aparecer en Roma en boca de un adulto, a veces con la denotación de ‘nutridor’ y hasta vocativo para dirigirse al abuelo, que también se usa en nuestros días.

Corominas admite que tata se puede haber formado independientemente en las lenguas indígenas, como voz de creación infantil espontánea, puesto que se encuentra también en el sánscrito, en el griego τάτα, en lenguas célticas, germánicas, eslavas, etc.

En cuanto a taita, Corominas sostiene que probablemente se trate de un cruce de tata con el éuscaro antiguo aita, que es el nombre del padre en esa lengua. Taita se sigue usando en Cuba, en Puerto Rico y en el Río de la Plata. Según el Diccionario del español del Uruguay, de la Academia Nacional de Letras, taita sería ‘hombre pendenciero y jactancioso’, la misma definición de Diccionario del español de la  Argentina, publicado por la Academia Argentina de Letras, que agrega ‘matón’.

Humilde

Que profesa la virtud de la humildad, o que vive modestamente y no tiene pretensiones. La humildad es un valor que se vincula con la modestia y se opone a la soberbia. Reconocer los propios errores es un acto de humildad. La palabra humildad se emplea también para referirse a la situación de los más pobres: El gobierno dictó varias medidas a favor de los más humildes.

Proviene del latín humilis, que denotaba conceptos como ‘bajo, de corta estatura, rastrero, que tiene sentimientos bajos, descorazonado, mezquino’.

Con el advenimiento del cristianismo, la humildad empezó a ser apreciada como virtud moral —una categoría ligeramente inferior a las virtudes teologales y cardinales del cristianismo— y adquirió una connotación más positiva de la que había tenido para los romanos.

Humilis se formó a partir de humus ‘humus’ (v. humus), ‘tierra’, ‘suelo’, palabra que subsiste en geología en nuestra lengua para denominar la capa superficial del suelo, en la que abundan los productos de la descomposición de animales y de vegetales.

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