La disciplina de las altas cumbres está de fiesta. Tres mujeres chilenas han llegado a la cima más alta que registra el planeta. 

Patricia Soto, Cristina Prieto y Vivianne Cuq lograron esta hazaña el 23 de junio. Con este logro se convirtieron en la primeras mujeres de Latinoamérica en llegar a la cima más alta del mundo.

Luego de varios días de espera fueron capaces de llegar a lo más alto del Everest. Éste es uno de los logros más significativos del deporte chileno. Esto es como ser campeón mundial en alguna disciplina y en esta oportunidad ha sido por partida triple, algo poco común en nuestro país, y lo más destacable es que fueron mujeres.

Según los científicos y especialistas que han logrado llegar, y otros que sólo se han quedado a mitad del camino, verdaderamente es una proeza escalar a más de 8.000 mts. luchando contra las inclemencias del clima y prácticamente sin oxígeno.

Las damas que han logrado este hito deportivo han demostrado esa capacidad interna que el ser humano tiene y que saca a relucir en los momentos cuando las circunstancias son más adversas.

Sólo la prensa escrita, aquella que no tiene complicidad con la suerte de la parranda que se vive en el país, ha destacado este acontecimiento mundial.

Para estas damas no hubo televisión que las acompañara ni menos enviados especiales como sucede con otras “pinturitas” del deporte. La verdad es que sólo se destaca por la pantalla la “chimuchina” barata que vende y que hace subir el rating.

El trabajo desarrollado por esas intrépidas damas es para mostrárselo a tanta juventud ávida de ejemplos de vida, sin embargo, se ha preferido guardar toda la artillería televisiva para mostrar el casamiento de una chilena con un argentino que, al decir de la prensa trasandina, es un mafioso traficante de armas.

Igualmente todas las cámaras se desplazan a los rincones más recónditos del planeta para traer la noticia del día de aquellos que -aunque pagándoles- poco o casi nada aportan al deporte nacional. Es así como se hacen grandes foros para “limpiar” a aquellos que se drogan para tener un mejor rendimiento deportivo, o como se justifica a futbolistas que tratan de obtener pasaportes falsificados con el fin de jugar en otras latitudes.

Literalmente, las damas instalaron nuestra bandera en lo más alto del planeta. Para ellas y todas las que día a día se empinan por sobre las cumbres de la vida, el cordial reconocimiento y los mejores deseos.

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