Rústico

Relativo al campo o a la vida campestre y, por extensión, tosco, mal terminado, primitivo. Esta segunda acepción dio lugar a la expresión en rústica, que se aplica a los libros encuadernados con cubiertas blandas, generalmente de cartoné.

La palabra fue tomada del latín rūstĭcus ‘del campo’, ‘campesino’, derivada a su vez de rūs, rūris ‘el campo’, que dio lugar en el latín tardío a rurālis, de donde proviene nuestro vocablo rural.

Corominas (1980) no encuentra este vocablo atestiguado en castellano antes de comienzos del siglo XIII, aunque menciona un documento en el que Rústigo era usado ya desde antes como apodo y, por lo menos desde el siglo anterior, en mozárabe se empleaba rústiqa para calificar la ‘madera ruda’. En el Fuero de Cuenca se llama a los perros que cuidan ganado como canis rusticus.

Entre los derivados, cabe mencionar, además del ya citado, otros menos usados, pero incluidos sin marca diacrónica en el diccionario académico, como rusticación, rustical, rusticano, rusticar, rusticidad.

Rojo

Dicho de un color: Semejante al de la sangre o al del tomate maduro, y que ocupa el primer lugar en el espectro luminoso y corresponde a una longitud de onda de entre 619 y 780 nm. Por la asociación que establecemos mentalmente con la sangre y el fuego, se considera que se trata de un color cálido.

La palabra se formó a partir del latín rŭssum o rŭsseŭs  ‘rojo subido’, que dio en francés rouge y en alemán rot, pero en portugués se prefirió vermelho, mientras que en esa lengua ibérica roxo significa ‘morado’. Sin embargo, antiguamente en castellano se prefería bermejo o encarnado, mientras que rojo se reservaba para los tonos cercanos al rojo, lo que habría dado lugar a que se formaran palabras, como barbirrojo o pelirrojo.

El nombre latino del color provenía de la raíz indoeuropea reudh- que también dio lugar al sánscrito róhita, al alto alemán antiguo rotēn (actual rot) y al anglosajón rēod, étimo del inglés red.

Religión

Toda vez que en algún grupo de miembros de una sociedad surge un conjunto organizado de creencias que van más allá del orden natural, hablamos de religión. Otras definiciones incluyen, asimismo, la idea de lo sagrado y de la sumisión a poderes que van mucho más allá del hombre. Cuando se trata de creencias sobrenaturales, pero menos organizadas y sin la noción de sacralidad, hablamos de superstición.

Gonzalo de Berceo, el poeta de temas piadosos, fue el primero que usó en español la palabra religión, proveniente del latín religio, -onis, que significaba ‘fidelidad al deber, lealtad al deber, escrúpulo, obligación religiosa, culto religioso’ y, también, ‘religión’.

Cicerón afirmaba que religio provenía del verbo latino relegere ‘releer’, ‘retomar lo que se había abandonado’, ‘reverlo’, pero los estudiosos modernos prefieren la etimología propuesta por san Agustín (354-430 d. de C.), que vincula religio al verbo religare ‘apretar’, ‘ajustar’, ‘atar’, ya que la palabra latina religio significa, en muchos casos, ‘acción de atarse, de vincularse, de asumir una obligación’. El latín religare procede del indoeuropeo leig-, con idéntico significado, de donde también se han derivado voces como ligadura, liana, ligamento, obligar.

La palabra latina dejó sus huellas en varias lenguas europeas modernas: en italiano, religione; en alemán, Religion; en francés, réligion, y en inglés, religion.

Fuente: Ricardo Soca

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