{"id":4565,"date":"2025-03-15T22:02:21","date_gmt":"2025-03-16T01:02:21","guid":{"rendered":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/?p=4565"},"modified":"2025-03-15T22:02:23","modified_gmt":"2025-03-16T01:02:23","slug":"4565","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/2025\/03\/15\/4565\/","title":{"rendered":""},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-cover alignfull\" style=\"padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;min-height:635px;aspect-ratio:unset;\"><span aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-cover__background has-background-dim-80 has-background-dim\"><\/span><img decoding=\"async\" class=\"wp-block-cover__image-background wp-image-168\" alt=\"\" src=\"https:\/\/elreportivodeolimpia.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/sports-tools.jpg\" data-object-fit=\"cover\"\/><div class=\"wp-block-cover__inner-container is-layout-flow wp-block-cover-is-layout-flow\">\n<div class=\"wp-block-media-text alignfull is-stacked-on-mobile is-vertically-aligned-center\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/9-2-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4566 size-full\" srcset=\"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/9-2-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/9-2-300x169.jpg 300w, https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/9-2-768x432.jpg 768w, https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/9-2-1536x864.jpg 1536w, https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/9-2.jpg 1920w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n\n\n<p>Tuve un sue\u00f1o que no fue del todo un sue\u00f1o. El brillante sol se hab\u00eda extinguido, las estrellas vagaban oscuramente por el eterno espacio, sin luz y sin rumbo, y la helada tierra giraba ciega y ennegrecida en un aire sin luna.<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana vino y se fue, y volvi\u00f3 sin traer el d\u00eda; y los hombres olvidaron sus pasiones en el terror de su inminente ruina, mientras sus corazones se enfriaban en una ego\u00edsta plegaria por luz.\u00a0Pronto vivieron entre hogueras: los tronos, los palacios de los reyes, las humildes caba\u00f1as y las moradas de todos los habitantes del mundo\u00a0ardieron como faros; ciudades fueron quemadas, y los hombres se reunieron en torno a sus hogares en llamas para verse una vez m\u00e1s a los rostros;\u00a0felices aquellos que viv\u00edan junto a los volcanes y sus encumbradas antorchas. En el mundo s\u00f3lo qued\u00f3 una t\u00edmida esperanza; los bosques empezaron a ser incendiados, pero hora a hora se reduc\u00edan: los troncos ca\u00edan con un estr\u00e9pito,\u00a0se extingu\u00edan, y una vez m\u00e1s todo era negro.<\/p>\n<p>Los rostros de los hombres bajo esa ag\u00f3nica luz ofrec\u00edan un aspecto fantasmal cuando, por azar, se ve\u00edan iluminados. Algunos se echaban al suelo, se tapaban los ojos y lloraban; otros apoyaban sus mentones sobre sus pu\u00f1os y sonre\u00edan; y otros corr\u00edan de un lado a otro, alimentaban sus piras funerarias con m\u00e1s combustible, miraban con loco desasosiego al apagado cielo, el velo mortuorio de un mundo perdido, y de nuevo, profiriendo blasfemias, bajaban la mirada al polvo, hac\u00edan rechinar sus dientes y aullaban. Las aves chillaban y, aterradas, deambulaban por el suelo, batiendo sus in\u00fatiles alas; las fieras salvajes se acercaban, mansas y tr\u00e9mulas; y las serpientes se arrastraban y se enroscaban entre la multitud, siseando, pero sin morder; y todos eran devorados. Y la guerra, que por un instante hab\u00eda cesado, se volvi\u00f3 a nutrir; un alimento se pagaba con sangre, y cada hombre se alejaba hoscamente del resto para llenarse entre las sombras. El amor muri\u00f3.<\/p>\n<p>El mundo entero era un solo pensamiento: muerte, inmediata y sin gloria. Y la agon\u00eda del hambre se ceb\u00f3 en todas las entra\u00f1as; los hombres mor\u00edan y sus huesos y su carne quedaban insepultos; los moribundos por los moribundos eran devorados; y hasta los perros atacaban a sus amos, salvo uno que fue leal al cad\u00e1ver del suyo y mantuvo a aves, bestias y hombres alejados hasta que el hambre los derribaba o los muertos que ca\u00edan tentaban a sus fam\u00e9licas mand\u00edbulas. No busc\u00f3 alimento, sino que con una triste mirada, un largo gemido y un r\u00e1pido aullido desolado, lamiendo la mano que no respond\u00eda ya con una caricia, muri\u00f3. La humanidad pereci\u00f3 lentamente de hambre, pero dos habitantes de una ciudad sobrevivieron, y eran enemigos. Se encontraron en las cercan\u00edas de los agonizantes rescoldos de una iglesia en la cual una gran pila de objetos sagrados hab\u00eda servido para un uso profano; temblando,\u00a0juntaron con sus heladas y esquel\u00e9ticas manos las d\u00e9biles cenizas, y sus extenuados alientos soplaron por una peque\u00f1a vida y obtuvieron una llama que era una burla. Entonces alzaron sus ojos, a medida que la luminosidad crec\u00eda, y contemplaron el aspecto del otro: se vieron, gritaron y murieron, v\u00edctimas de su mutua fealdad, sin saber qui\u00e9n era aquel sobre cuya frente\u00a0el hambre hab\u00eda escrito \u00abDemonio\u00bb. El mundo estaba vac\u00edo; lo populoso y lo poderoso era ahora un despojo sin estaciones, hierbas, \u00e1rboles, hombres o vida, una mole de muerte, un caos de fr\u00eda arcilla.<\/p>\n<p>Los r\u00edos, lagos y oc\u00e9anos permanec\u00edan inm\u00f3viles y ya nada se agitaba en sus silentes profundidades; naves sin marineros se pudr\u00edan en el mar y, cuando sus carcomidos m\u00e1stiles ca\u00edan al agua, se hund\u00edan en el abismo sin causar onda alguna; las olas estaban muertas; las mareas, sepultadas; la luna, su se\u00f1ora, hab\u00eda expirado tiempo antes.\u00a0Los vientos se hab\u00edan marchitado en el aire inm\u00f3vil y las nubes hab\u00edan perecido. La Oscuridad ya no precisaba m\u00e1s de su ayuda: ella era el Universo.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\"><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:26px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"has-text-align-right wp-block-post-date has-text-color has-ast-global-color-5-color has-background has-vivid-red-background-color has-medium-font-size\"><time datetime=\"2025-03-15T22:02:21-03:00\">15\/Mar\/2025<\/time><\/div><\/div><\/div>\n<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":2,"featured_media":4566,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"plain-container","ast-site-content-layout":"normal-width-container","site-content-style":"unboxed","site-sidebar-style":"unboxed","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"disabled","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"disabled","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-4565","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-poesia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4565","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4565"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4565\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4567,"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4565\/revisions\/4567"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4566"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4565"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4565"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4565"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}