{"id":6293,"date":"2026-02-07T17:55:20","date_gmt":"2026-02-07T20:55:20","guid":{"rendered":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/?p=6293"},"modified":"2026-02-07T17:55:23","modified_gmt":"2026-02-07T20:55:23","slug":"6293","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/2026\/02\/07\/6293\/","title":{"rendered":""},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-cover alignfull\" style=\"padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;min-height:635px;aspect-ratio:unset;\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-block-cover__image-background wp-image-168\" alt=\"\" src=\"https:\/\/elreportivodeolimpia.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/sports-tools.jpg\" data-object-fit=\"cover\"\/><span aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-cover__background has-background-dim-80 has-background-dim\"><\/span><div class=\"wp-block-cover__inner-container is-layout-flow wp-block-cover-is-layout-flow\">\n<div class=\"wp-block-media-text alignfull is-stacked-on-mobile is-vertically-aligned-center\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/9-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6294 size-full\" srcset=\"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/9-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/9-300x169.jpg 300w, https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/9-768x432.jpg 768w, https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/9-1536x864.jpg 1536w, https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/9.jpg 1920w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n\n\n<p><b>*Crimen ejemplar &#8211; Max Aub<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Hac\u00eda un fr\u00edo de mil demonios. Me hab\u00eda citado a las siete y cuarto en la esquina de Venustiano Carranza y San Juan de Letr\u00e1n. No soy de esos hombres absurdos que adoran el reloj reverenci\u00e1ndolo como una deidad inalterable.\u00a0 Comprendo que el tiempo es el\u00e1stico y que cuando le dicen a uno a las siete y cuarto, lo mismo da que sean las siete y media. Tengo un criterio amplio para todas las cosas. Siempre he sido un hombre muy tolerante: un liberal de la buena escuela. Pero hay cosas que no se pueden aguantar por muy liberal que uno sea. Que yo sea puntual a las citas no obliga a los dem\u00e1s sino hasta cierto punto; pero ustedes reconocer\u00e1n conmigo que ese punto existe. Ya dije que hac\u00eda un fr\u00edo espantoso. Y aquella condenada esquina abierta a todos los vientos. Las siete y media, las ocho menos veinte, las ocho menos diez. Las ocho. Es natural que ustedes se pregunten que por qu\u00e9 no lo dej\u00e9 plantado. \u00a0 La cosa es muy sencilla: yo soy un hombre respetuoso de mi palabra, un poco chapado a la antigua, si ustedes quieren, pero cuando digo una cosa, la cumplo. H\u00e9ctor me hab\u00eda citado a las siete y cuarto y no me cabe en la cabeza el faltar a una cita. Las ocho y cuarto, las ocho y veinte, las ocho y veinticinco, las ocho y media, y H\u00e9ctor sin venir. Yo estaba positivamente helado: me dol\u00edan los pies, me dol\u00edan las manos, me dol\u00eda el pecho, me dol\u00eda el pelo. La verdad es que si hubiese llevado mi abrigo caf\u00e9, lo m\u00e1s probable es que no hubiera sucedido nada. Pero esas son cosas del destino y les aseguro que a las tres de la tarde, hora en que sal\u00ed de casa, nadie pod\u00eda suponer que se levantara aquel viento. Las nueve menos veinticinco, las nueve menos veinte, las nueve menos cuarto. Transido, amoratado. Lleg\u00f3 a las nueve menos diez: tranquilo, sonriente y satisfecho. Con su grueso abrigo gris y sus guantes forrados: -\u00a1Hola, mano! As\u00ed, sin m\u00e1s. No lo pude remediar: lo empuj\u00e9 bajo el tren que pasaba.<\/span><\/p>\n<p><b>*El cocinero &#8211; Alfonso Reyes<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Un gran letrero: \u2014\u201cCocina\u201d\u2014, llamaba la atenci\u00f3n del transe\u00fante. Junto a la puerta, los sabios hac\u00edan cola, como en los estancos la gente el d\u00eda del tabaco. Cada uno llevaba una bandeja, con toda pulcritud y el mayor cuidado. Sobre la bandeja, un espejo de cristal. Y bajo el cristal, una palabra reci\u00e9n fabricada en el gabinete, mediante la yuxtaposici\u00f3n de ra\u00edces y desinencias de distintos tiempos y lugares.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El cocinero \u2014hombre gordo y de buen humor\u2014 iba cociendo aquellos bollos crudos, aquellas palabras a medio hacer, con mucha paciencia y comedimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Met\u00eda al horno una palabra hechiza, y un rato despu\u00e9s la sacaba, humeante y apetitosa, convertida en algo mejor. La espolvoreaba un poco, con polvo de acentos locales, y la devolv\u00eda a su inventor, que se iba tan alegre, comi\u00e9ndosela por la calle y repartiendo pedazos a todo el que encontraba.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0 \u00a0 Un d\u00eda entr\u00f3 al horno la palabra art\u00edculo, y sali\u00f3 del horno hecha artejo. Fingir se metamorfose\u00f3 en he\u00f1ir; sexta, en siesta; c\u00e1tedra, en cadera. Pero cuando un sabio \u2014que pretend\u00eda reformar las instituciones sociales con grandes remedios\u2014 hizo meter al horno la palabra huelga, y se vio que resultaba juerga, hubo protesta popular estruendosa, que par\u00f3 en un levantamiento, un mot\u00edn.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El cocinero, impert\u00e9rrito, espum\u00f3 \u2014sobre las cabezas de los amotinados\u2014 la palabra flotante: mot\u00edn; y, mediante una leve cocci\u00f3n, la hizo digerible, convirti\u00e9ndola y \u201cciviliz\u00e1ndola\u201d en mitin. Esto se consider\u00f3 como un gran adelanto, y el cocinero recibi\u00f3, en premio, el cord\u00f3n azul.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Entusiasmados, los sabios quisieron aclarar el enigma de los enigmas, y hacerlo deglutible mediante la acci\u00f3n metaf\u00edsica del fuego. Y una ma\u00f1ana \u2014hace mucho tiempo\u2014 se presentaron en la cocina con un vocablo enorme, como una inmensa tortuga, que apenas cab\u00eda en el fuego. Y echaron el vocablo al fuego. Este vocablo era Dios.<\/span><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\"><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:26px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"has-text-align-right wp-block-post-date has-text-color has-ast-global-color-5-color has-background has-vivid-red-background-color has-medium-font-size\"><time datetime=\"2026-02-07T17:55:20-03:00\">7\/Feb\/2026<\/time><\/div><\/div><\/div>\n<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":2,"featured_media":6294,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"plain-container","ast-site-content-layout":"normal-width-container","site-content-style":"unboxed","site-sidebar-style":"unboxed","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"disabled","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"disabled","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-6293","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-poesia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6293","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6293"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6293\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6295,"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6293\/revisions\/6295"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6294"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6293"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6293"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6293"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}