{"id":6992,"date":"2026-06-13T13:22:54","date_gmt":"2026-06-13T16:22:54","guid":{"rendered":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/?p=6992"},"modified":"2026-06-13T13:22:59","modified_gmt":"2026-06-13T16:22:59","slug":"6992","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/2026\/06\/13\/6992\/","title":{"rendered":""},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-cover alignfull\" style=\"padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;min-height:635px;aspect-ratio:unset;\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-block-cover__image-background wp-image-168\" alt=\"\" src=\"https:\/\/elreportivodeolimpia.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/sports-tools.jpg\" data-object-fit=\"cover\"\/><span aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-cover__background has-background-dim-80 has-background-dim\"><\/span><div class=\"wp-block-cover__inner-container is-layout-flow wp-block-cover-is-layout-flow\">\n<div class=\"wp-block-media-text alignfull is-stacked-on-mobile is-vertically-aligned-center\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/9-1-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6993 size-full\" srcset=\"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/9-1-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/9-1-300x169.jpg 300w, https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/9-1-768x432.jpg 768w, https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/9-1-1536x864.jpg 1536w, https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/9-1.jpg 1920w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a0\u00a0<strong>Los domingos de noche &#8211; Rafael Barrett<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Y usted, \u00bfno nos cuenta ninguna proeza amorosa, se\u00f1or Mart\u00ednez?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El famoso financista sacudi\u00f3, con el me\u00f1ique ensortijado de brillantes, la ceniza del magn\u00edfico veguero, sonri\u00f3 con ese desd\u00e9n que da a su grasiento rostro una expresi\u00f3n de desencanto fatuo y nos dijo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u2014Les contar\u00e9 mi primera aventura. Era yo entonces estudiante y mi familia me pasaba a Madrid una renta de veinte duros al mes, gastos pagados. Las facturas de alojamiento, ropa, libros, matr\u00edculas, se abonaban all\u00e1. Los veinte duros eran para el bolsillo. No hab\u00eda modo de aumentarlos porque mi padre entend\u00eda de negocios tanto como yo. Mi presupuesto estaba distribuido as\u00ed: cuatro reales diarios para caf\u00e9, propina incluida; dos de billar, entretenimiento imprescindible; uno de tranv\u00eda, t\u00e9rmino medio; tres de teatro, diversi\u00f3n que pag\u00e1bamos a escote los de la pandilla. El resto era consagrado al amor. En aquellos tiempos compraba el amor hecho, como las camisas y los zapatos. Ahora me lo encargo todo a la medida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDevoraba con delicia, por extra\u00f1o que les parezca, folletines de Escrich, y novelones de Dumas y Sue, y so\u00f1aba con raptos y escalamientos, desaf\u00edos a la luz de la luna y frases generosas. Una madrugada, en lugar de acostarme despu\u00e9s de la sesi\u00f3n del \u201cLevante\u201d donde nos reun\u00edamos, me dio por vagar solo, a semejanza de don Quijote, buscando doncellas que desencantar a lo largo de las calles solitarias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cHac\u00eda fr\u00edo. Mis pasos eran sonoros sobre las aceras lisas y relucientes. Las estrellas encaramadas hasta lo alto del espacio, centellaban m\u00e1s que de costumbre a trav\u00e9s del aire inm\u00f3vil y seco. Hab\u00eda poes\u00eda en m\u00ed y fuera de m\u00ed, o por lo menos tal me parec\u00eda. Con todos mis libros en la cabeza me hallaba dispuesto a redimir definitivamente a la primera pecadora que pasase.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cY de pronto, saliendo de una bocacalle, cruz\u00f3 delante de m\u00ed una mujer. Caminaba de prisa, sin mirar a ning\u00fan lado; iba como una m\u00e1quina. Llevaba el mant\u00f3n cl\u00e1sico de la madrile\u00f1a del pueblo, el pelo libre, la enagua crujiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa segu\u00ed. Nuestros pasos repet\u00edan sus ecos iguales, cada vez m\u00e1s pr\u00f3ximos. Not\u00e9 que ten\u00eda la cara muy blanca. Los faroles, a intervalos, iluminaban esa palidez como los rel\u00e1mpagos iluminan un paisaje triste. Ya muy cerca, casi toc\u00e1ndola, balbuc\u00ed a mi perseguida las majader\u00edas que ustedes saben.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cNo hizo caso. Insist\u00ed. Nada. Volv\u00ed a insistir. Yo no me resignaba a renunciar a mi aventura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEntonces da media vuelta y clava los ojos en m\u00ed. Unos ojos negros, de un negro absoluto, sin fondo. Y con una voz sorda, una voz sin timbre, como deste\u00f1ida, me pregunta:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u2014Quieres venir conmigo, \u00bfverdad? \u201c\u2014S\u00ed. \u201c\u2014Vamos. \u201c\u2014Y nos fuimos por callejuelas que yo no hab\u00eda visto nunca. La mujer hab\u00eda cambiado de rumbo. Nos met\u00edamos en los barrios bajos. No dec\u00edamos una palabra. Yo ten\u00eda miedo y orgullo, al estilo de los h\u00e9roes. Acompa\u00f1aba a la dama misteriosa, y me promet\u00eda terribles voluptuosidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cSe detuvo delante de una puerta larga y angosta. Sac\u00f3 una pesada llave. Abri\u00f3. \u201c\u2014\u00a1Entra! \u201cEntr\u00e9. \u201c\u2014\u00a1Sube! \u2014dijo la voz deste\u00f1ida, m\u00e1s f\u00fanebre a\u00fan en aquel momento. \u201cY subimos las escaleras empinadas. Un piso. Dos. Tres. Cuatro. Me ahogaba en la oscuridad; y una angustia rara se apoderaba de m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u2014Aqu\u00ed es \u2014dijo la mujer. \u201cSent\u00ed un brazo rozarme, otra llave rechinar en una cerradura, y el gemir de unos goznes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u2014\u00bfTienes f\u00f3sforos? \u201c\u2014S\u00ed. \u201c\u2014Entra y enciende. \u201cEntr\u00e9. Pero apenas lo hago cierra la puerta, da dos vueltas a la llave y me deja solo all\u00ed dentro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEstupefacto, oigo que baja r\u00e1pidamente las escaleras, que cierra tambi\u00e9n la puerta de la calle y que huye, s\u00ed, \u00a1huye como una condenada! \u201cAturdido, enciendo un f\u00f3sforo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEntre un catre viejo y una mesa desast\u00edllada, con los ojos abiertos de par en par y la mand\u00edbula ca\u00edda, ense\u00f1ando el agujero negro de la boca, estaba tendido el cad\u00e1ver de un hombre, encharcado en sangre. \u201cFue tal mi horror que no grit\u00e9. Me qued\u00e9 como una estatua y el f\u00f3sforo se me apag\u00f3 entre los dedos. \u201cNo atinaba a encender otro. Mis pies resbalaban en aquello pegajoso, enorme, que me parec\u00eda llenar el mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cYo no s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo estuve all\u00ed, ni c\u00f3mo descubr\u00ed una claraboya por donde me escap\u00e9 al tejado, ni c\u00f3mo no me mat\u00e9 entre las tejas, ni c\u00f3mo fui a parar a una buhardilla, donde viv\u00eda un zapatero que se llev\u00f3 un susto may\u00fasculo, aunque menor del que yo tra\u00eda, ni c\u00f3mo le convenc\u00ed de que me dejara salir a la calle, al reino de los vivos, \u00a1al para\u00edso!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cCuando lo consegu\u00ed, amanec\u00eda\u201d. Mart\u00ednez call\u00f3 satisfecho y ninguno de nosotros dijo nada. \u2014\u00bfPero la mujer? \u2014pregunt\u00f3 uno al fin. \u2014Aquel crimen no se puso nunca en limpio. \u2014\u00bfUsted no declar\u00f3? \u2014\u00a1Dios me libre! Jam\u00e1s me he metido en esas cosas; y desde aquella noche no he vuelto a leer una novela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y Mart\u00ednez se ri\u00f3 pesadamente, haciendo palpitar su vientre de banquero inquebrable.<\/p>\n\n\n<div class=\"has-text-align-right has-link-color wp-elements-098820de1c3688f0d7468fd0b94c95c9 wp-block-post-date has-text-color has-white-color has-background has-vivid-red-background-color\"><time datetime=\"2026-06-13T13:22:54-03:00\">13 de junio de 2026<\/time><\/div><\/div><\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p 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