{"id":7180,"date":"2026-07-10T22:24:10","date_gmt":"2026-07-11T01:24:10","guid":{"rendered":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/?p=7180"},"modified":"2026-07-10T22:24:14","modified_gmt":"2026-07-11T01:24:14","slug":"7180","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/2026\/07\/10\/7180\/","title":{"rendered":""},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-cover alignfull\" style=\"padding-top:20px;padding-right:20px;padding-bottom:20px;padding-left:20px;min-height:635px;aspect-ratio:unset;\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-block-cover__image-background wp-image-168\" alt=\"\" src=\"https:\/\/elreportivodeolimpia.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/sports-tools.jpg\" data-object-fit=\"cover\"\/><span aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-cover__background has-background-dim-80 has-background-dim\"><\/span><div class=\"wp-block-cover__inner-container is-layout-flow wp-block-cover-is-layout-flow\">\n<div class=\"wp-block-media-text alignfull is-stacked-on-mobile is-vertically-aligned-center\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/7-2-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7181 size-full\" srcset=\"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/7-2-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/7-2-300x169.jpg 300w, https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/7-2-768x432.jpg 768w, https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/7-2-1536x864.jpg 1536w, https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/7-2.jpg 1920w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde ni\u00f1a, esta pionera de la primatolog\u00eda ya hab\u00eda mostrado las cualidades que la har\u00edan \u00fanica: una gran curiosidad, igual empat\u00eda con los animales, una paciencia infinita y una ins\u00f3lita capacidad para observar sin prejuicios. Jane Goodall, nacida como Valerie Jane Morris-Goodall el 3 de abril de 1934 en Londres, creci\u00f3 so\u00f1ando con \u00c1frica y con entender a los animales desde dentro, no como objetos de estudio, sino como seres con personalidad propia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La peque\u00f1a Jane pas\u00f3 buena parte de su infancia entre Londres y Bournemouth, en un entorno familiar marcado por la separaci\u00f3n de sus padres tras la Segunda Guerra Mundial y, sobre todo, por la influencia decisiva de su madre, Vanne Morris-Goodall. Ella fue quien aliment\u00f3 esa mezcla de ternura y determinaci\u00f3n que definir\u00eda a su hija. Cuando Jane dec\u00eda que quer\u00eda viajar a \u00c1frica para vivir entre animales salvajes, su madre le dec\u00eda que, si de verdad lo deseaba, tendr\u00eda que trabajar duro y no rendirse. Esa idea la acompa\u00f1ar\u00eda toda la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde muy peque\u00f1a, Jane mostr\u00f3 una fascinaci\u00f3n casi magn\u00e9tica por el mundo animal. Le encantaba observar p\u00e1jaros, insectos y cualquier criatura que se cruzara en su camino. Su padre le regal\u00f3 un chimpanc\u00e9 de peluche llamado Jubilee, al que conserv\u00f3 durante d\u00e9cadas, y que hoy forma parte casi del imaginario fundacional de su biograf\u00eda. Tambi\u00e9n ley\u00f3 con entusiasmo Tarz\u00e1n, Doctor Dolittle y El libro de la selva, lecturas que le ofrec\u00edan una promesa de mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay una escena de su ni\u00f1ez que merece la pena ser destacada. Cuando ten\u00eda unos cinco a\u00f1os, Jane quiso averiguar c\u00f3mo pon\u00edan los huevos las gallinas. Como nadie le dio una respuesta que la convenciera, decidi\u00f3 comprobarlo por s\u00ed misma: se escondi\u00f3 durante horas en un gallinero, observando en silencio. La familia, alarmada, lleg\u00f3 a pensar que hab\u00eda desaparecido o la hab\u00edan secuestrado. Pero cuando la encontraron, Jane estaba radiante ya que hab\u00eda resuelto por s\u00ed misma su pregunta. No era solo una an\u00e9cdota encantadora; se convertir\u00eda en su m\u00e9todo de trabajo. Pregunta, paciencia, observaci\u00f3n y conclusi\u00f3n. Exactamente lo que a\u00f1os despu\u00e9s har\u00eda en Tanzania.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Inglaterra de posguerra no estaba precisamente dise\u00f1ada para que una muchacha sin recursos acabara convertida en una gran cient\u00edfica de campo. Jane no pudo permitirse una educaci\u00f3n universitaria tradicional al terminar sus estudios, as\u00ed que se form\u00f3 en una escuela de secretariado, aprendiendo mecanograf\u00eda, taquigraf\u00eda y otras habilidades similares. A pesar de parecer un desv\u00edo de lo que representaba su sue\u00f1o, su madre le hab\u00eda hecho ver que esas herramientas pod\u00edan darle independencia y permitirle llegar a cualquier parte del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se lo pens\u00f3. Jane trabaj\u00f3 como camarera, secretaria y asistente en una empresa cinematogr\u00e1fica, mientras segu\u00eda ahorrando para viajar a \u00c1frica. Y lo logr\u00f3. En 1957, con 23 a\u00f1os, viaj\u00f3 a Kenia para visitar a una amiga y all\u00ed ocurri\u00f3 el encuentro que cambiar\u00eda su vida. Conoci\u00f3 al c\u00e9lebre paleoantrop\u00f3logo brit\u00e1nico Louis Leakey, que pronto percibi\u00f3 en ella algo poco com\u00fan. Leakey buscaba a alguien que estudiara chimpanc\u00e9s salvajes y cre\u00eda que una persona sin formaci\u00f3n cient\u00edfica r\u00edgida podr\u00eda observarlos con menos ideas preconcebidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed que vio en Jane a esa persona. Pese a su falta de t\u00edtulos, ve\u00eda en la joven una combinaci\u00f3n rar\u00edsima de atenci\u00f3n al detalle, valent\u00eda y sensibilidad hacia los animales. En una \u00e9poca en la que el estudio del comportamiento animal estaba dominado por m\u00e9todos m\u00e1s fr\u00edos y distantes, Jane aportaba algo revolucionario: la convicci\u00f3n de que para entender a un animal hab\u00eda que reconocer su individualidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En julio de 1960, Jane lleg\u00f3 a Gombe, en la actual Tanzania, acompa\u00f1ada por su madre y un cocinero, porque las autoridades no permit\u00edan que una mujer joven se internara sola en la selva. Al principio, los chimpanc\u00e9s hu\u00edan al verla; pero Jane hizo lo que ya hab\u00eda aprendido de ni\u00f1a. Tal y como hizo con las gallinas, se dedic\u00f3 a esperar. Sin forzar. Sin invadir. Solo observando. Fue un macho al que llam\u00f3 David Greybeard el primero en tolerar su presencia. Gracias a \u00e9l, el resto fue acept\u00e1ndola poco a poco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquella forma de observar, acabar\u00eda produciendo hallazgos hist\u00f3ricos. Jane descubri\u00f3 que los chimpanc\u00e9s usaban y fabricaban herramientas, que com\u00edan carne, que ten\u00edan v\u00ednculos sociales complejos y que cada individuo exhib\u00eda rasgos de personalidad. Aquello oblig\u00f3 a replantear la vieja frontera que separaba lo humano de lo animal. Su trabajo no solo transform\u00f3 la primatolog\u00eda sino que cambi\u00f3 nuestra imagen de nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n<\/div><\/div>\n<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":2,"featured_media":7181,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"plain-container","ast-site-content-layout":"normal-width-container","site-content-style":"unboxed","site-sidebar-style":"unboxed","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"disabled","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"disabled","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-7180","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-enigma"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7180","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7180"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7180\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7182,"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7180\/revisions\/7182"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7181"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7180"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7180"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elreportivo.cl\/olimpia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7180"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}