

“Es el proceso de fomentar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez” Organización Mundial de la Salud (OMS)
La población de adultos mayores ha experimentado a nivel mundial y también en nuestro país, un sostenido crecimiento en las últimas décadas, lo que ha llevado a los organismos internacionales a reconocer una cuarta edad, los mayores de 80 años, como un grupo etario especial, al que se requiere prestar especial atención, ya que la mayor parte de ellos, al no continuar desempeñando compromisos laborales formales, tiende a llevar una vida sedentaria, convirtiéndose en personas obesas, y por lo mismo, alejadas de la práctica de actividades físicas saludables.
1.- Menor : 0 a 17 años
2.- Jóvenes : 18 a 65 años
3.- Edad Media: : 66 a 79 años
4.- Ancianos : 80 a 99 años
5.- Mayores de larga vida: más de 100 años
Fuente: OMS
El explosivo aumento de las expectativas de vida es producto, ente otros, de la aplicación de mejores programas de salud, conciencia del autocuidado especialmente en lo que se refiere a mantener una alimentación más sana y equilibrada, respeto por el ciclo sueño-vigilia y, especialmente, por la valoración que hoy muchos de ellos le asignan a la práctica sistemática y regular del ejercicio físico en favor de su salud y calidad de vida.
Por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda a los adultos mayores, realizar entre 150 y 300 minutos de actividad física moderada por semana o entre 75 y 150 minutos semanales de ejercicio intenso, (caminar, trotar, practicar otros deportes,) respecto a lo que algunos expertos han señalado a modo de conclusión: “quienes superan esos niveles son los que viven más tiempo”. Otros, recomiendan a lo menos caminar diez mil pasos por día o preferir hacer uso de las tradicionales escaleras en lugar de las mecánicas. Y cuando use el transporte público, metro o bus, bajarse una estación antes o después de la que le corresponde para caminar hasta su lugar de trabajo o domicilio.
En tal sentido, es recomendable encontrar una actividad física adecuada a cada persona y que sea grata de realizar; controlada y con intensidad moderada, primero cada dos días y después día por medio; aumentar poco a poco el tiempo de realización de la actividad y paulatinamente la intensidad del esfuerzo; ser constante y creativo para no caer en algo rutinario que termine por desmotivarla; descansar cuando se encuentre realmente fatigado; registrar periódicamente sus parámetros fisiológicos, entre otros: la frecuencia cardíaca basal, el tiempo de recuperación del pulso al término de una sesión de actividad física, la presión arterial; su peso corporal, y algunas mediciones de perímetros corporales, como por ejemplo, diámetro de cintura.
En consecuencia, el desafío queda planteado para todas las personas mayores que deseen prolongar de manera sana y saludable su avance hacia etapas superiores de su vida.