Tercer Concurso literario

El viernes recién pasado, en un acto muy emotivo, se realizó la Ceremonia de Premiación del Tercer Concurso Literario “San Fernando en pocas palabras”.

El evento, que organiza OLIMPIA San Fernando, cumple con el objetivo del encuentro con la comunidad a través de las letras

Estos son los relatos ganadores:

Primer lugar: Melodía esperanzadora de Ocarinas

Aquella mañana de mediados de septiembre, en la plaza habían unas castañas muertas, abatidas y atravesadas por balas del ejército. Recogimos algunas y las tallamos con la tapita de nuestros lápices Bic. A las castañas muertas les resucitamos el alma, transformamos sus cadáveres en Ocarinas. (Juan Carlos Pineda)

Segundo lugar: El niño bus

Se dice que hace mucho tiempo una madre olvidó a su bebé en el bus que viajaba del pueblo Agua Buena hasta el pequeño terminal de la calle Rancagua. El bebé se crio en el bus, los años pasaban y una de sus mayores entretenciones era mirar por las ventanas a los escolares que caminaban con mucho frío hacia sus escuelas. Una de sus partes favoritas del recorrido era cuando pasaba por encima de la línea del tren. Aunque lo único que podía hacer era mirar por las ventanas empañadas. Él era realmente feliz viviendo así… (Matías A. Geisbuhler A.)

Tercer lugar: Gallo de dos crestas

Juanita, del Trapiche, decía que su gallo Sócrates tenía dos crestas, aunque lucía solo una. Nadie creía. Anteayer desafió a la vecina a que trajese su gallo Renato para confrontarlos. Acudieron varios curiosos.

–El primero que pierda la cresta será el derrotado.

Renato, con tres picotazos destrozó la cresta de Sócrates.

La vecina ya festejaba, cuando Juanita dijo:

–Momento, la pelea no ha terminado, mi gallo tiene otra cresta.

Entonces, a Sócrates le apareció una nueva cresta. Reanudaron la pelea. Y el gallo de Juanita, de dos picotazos le sacó la cresta a Renato ante el asombro de los presentes. (Luis Ibarra)

Primera Mención: Inexplicable

Era un día como cualquier otro. Estaba solo en casa, salí a dar una vuelta en bicicleta, recorrí todo el cerro apreciando el campo verde y hermoso, las vacas, ovejas y caballos que decoraban el paisaje. En un descuido, caigo a un barranco y me despido de todo. Y sin explicación alguna me despierto asustado en mi cama. (Joaquín I. Morales R.)

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