Aproximación al Homo Deportivus Posmoderno

   Sería una insensatez desdeñar el peso del deporte en nuestros días. Se trata de una realidad que tiene que reclamar nuestra atención reflexiva. No debemos olvidar que es uno de los signos de nuestro tiempo, un espacio donde se escenifican muchos símbolos, creencias y sueños que articula nuestra cosmovisión. De hecho, desempeña un papel destacable en la vida de millones de personas en todo el mundo. No solo ha influido en nuestro modo de ver las cosas, también ha puesto de relieve valores sociales, políticos y económicos relevantes. El deporte es un «hecho social total» (Mauss), un subsistema social enlazado con muchos subsistemas. Está presente en todos los dominios de la sociedad, revistiendo destacadas implicaciones ideológicas, económicas, culturales, físicas o tecnológicas.

   Estudiar el deporte equivale a conocer mejor nuestras palpitaciones sociales. Es otra manera de sondear las transformaciones de las últimas décadas y, especialmente, el tránsito de la modernidad a la posmodernidad. El deporte encarna aspiraciones tan importantes como el prestigio meritocrático, la igualdad de oportunidades, el ascenso social, el éxito individual o la competitividad. Su popularidad radica en su capacidad de expresar grandes ideales de nuestras sociedades democráticas. Son muchos los campeones que han saboreado las mieles de la gloria a pesar de proceder de un entorno socioeconómico desfavorable.

   Como escribe Durán: “El deporte reflejaría el avance de una sociedad cada vez más abierta, que valora a los individuos más por los méritos y esfuerzos personales que por las ventajas que nos llegan regaladas por nacimiento y herencia”

   Ante todo, el deporte es un tipo de actividad física que ejecutamos individual o colectivamente. Consiste en afrontar determinadas dificultades mediante un esfuerzo físico, mental y espiritual, y tiene como gran incentivo la satisfacción de conseguirlo. Así pues, conviene impedir que la imagen general del deporte quede absorbida por el deporte-espectáculo. La figura del deportista de élite y mediático no debería ser el único punto de referencia para todos aquellos que desean iniciarse en el deporte. El continente deportivo no es unidimensional, presenta un sinnúmero de matices y tonalidades.

Fuente: Ética del deporte

 

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