“Obras son amores y no buenas razones”. Algunos miembros del Colegio de Arquitectos, tuvimos el privilegio de visitar el 06 de octubre la Villa Panamericana en la comuna de Cerrillos (sur poniente de Santiago), recinto que recibió a deportistas de 41 países de América. Conectada a la línea 2 del Metro, permitió una conexión rápida y segura con el Estadio Nacional, así como a diferentes comunas de la capital, lo que fue muy alabado por los deportistas extranjeros, quienes en el trayecto pudieron compartir con el público, incluso mostrando sus medallas.

   La Villa o Ciudad Panamericana se proyectó para albergar a más de 6 mil de los 9 mil deportistas participantes en los Juegos Panamericanos 2023.    Desarrollada en un terreno de 6,4 hectáreas, transformándolo en un conjunto habitacional innovador, único en nuestro país. Luego de terminado dicho evento, la Villa se convertirá en el hogar de familias que cuenten con subsidios Minvu, para luego venderlo como viviendas a 1.355 familias beneficiadas. El recinto consultó espacios temporales tales como hall de acceso (Welcome Center); comedores; centro de transporte, acreditación; prensa; zona internacional; clínica; centro antidopaje; gimnasio; multicanchas; centro de logística y seguridad, los que sacarán una vez concluido el evento.

   Pese a las críticas, contra el tiempo, se fueron terminando varios recintos deportivos, porque Chile siempre cumple. ¡El resultado no pudo ser mejor! Esa visita me dejó tranquilo, el país salía adelante con las instalaciones. Por otro lado, el proyecto ejecutado por cuatro empresas constructoras otorgó más de mil puestos de trabajo y 100 millones de dólares de inversión. En efecto, la alianza pública-privada empezaba a funcionar ¡Así fue, la Villa también está adecuada para recibir a los deportistas parapanamericanos! ¡Como un primer legado, cumplía!

   Con asistencia de campeones mundiales, fueron 40 disciplinas deportivas, eficazmente descentralizadas tanto en recintos públicos como privados. Otro legado de estos Juegos. Desde la laguna grande de San Pedro, Concepción con el remo y canotaje; Pichilemu recibió al surf, Algarrobo y en el Quisco, las velas. En Quillota se concursaba en las pruebas ecuestres; los Andes canotaje slalom, mientras que, entre Valparaíso y Viña del Mar, se competía en gimnasia, handball, fútbol y triatlón; las otras disciplinas en Santiago. Debutaron en estos Juegos el breaking, skateabording, más escalada deportiva.

   ¿Con estos Juegos, cambió la cultura deportiva en el país? Las transmisiones televisivas dejando de lado matinales zonzos, aumentaron su rating mostrando a nuestros deportistas. Así se transformaron en grandes portadores de la enorme convocatoria que, desde el 6 de octubre en adelante, repletaban las tribunas desde la VIII región al norte. Parece entonces que el deporte sí convoca, porque las jornadas atléticas en el Estadio Nacional no bajaron de los 25.000 espectadores. Los 40.000 en la jornada final fue impresionante. Si bien Los Panamericanos de Lima contó con aproximadamente 517 mil espectadores, Santiago 2023 los subió a más de 1,3 millones; quizás la más alta cifra de público en toda la historia de los Juegos.

Sin embargo, otro acontecimiento que pasó desapercibido durante los Juegos. El venezolano Marcos Oviedo dejaba la testera de la Asociación Panamericana de Atletismo (APA). Se procedió entonces a la elección por esa presidencia, siendo electo el colombiano Ciro Solano con 25 votos. El chileno Juan Luis Carter Beltrán probablemente más preocupado de conseguir votos en esa elección que de sus atletas solo obtuvo 7 preferencias ¡Nada nuevo bajo el sol!

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