

Soberbia, mala consejera
Con mucha ilusión, un par de miles de personas concurrimos a presenciar el Básquetbol Panamericano para alentar a Chile. La liga Nacional de Baloncesto chileno había dado una gran señal de que existe cierto nivel competitivo como para aspirar a medallas en esta justa panamericana.
Quienes estuvimos en el Polideportivo del Estadio Nacional en el partido ante Argentina salimos decepcionados, tristes, incluso amargados, otros con una impotencia descontrolada. Nuestro técnico nacional y su equipo no dieron el ancho; evidenciaron que no conocen a sus jugadoras o lisa y llanamente alguien incubó en su corazón el antivalor de la soberbia. Se vio un equipo poco trabajado (no es culpa del plantel), sin asistencia a la pivot Tatiana Gómez o a la jugadora Abuyere cuando jugaron (no se entiende que jugadoras altas tengan pocos minutos de juego), muy escasos o casi nulo juego interior, no evidenciaron un planteamiento de juego; cometiendo gruesos errores técnicos en defensa y ataque, las jugadoras argentinas lanzaban sin marca lo que habla muy mal de la defensa. Se extrañó la ausencia de Javiera Campos, hoy la jugadora chilena que tiene quizás la mejor defensa. En grandes pasajes del partido, la jugadora García parecía que jugaba sola (habrán sido las instrucciones del banco chileno).
Quizás ahora podamos entender que estamos llenos de técnicos extranjeros en nuestro deporte. Un técnico chileno (y su equipo) evidenció en la práctica un cúmulo de acciones y decisiones inentendibles: cambios sin dejar entrar en juego a las jugadoras, donde estaban un minuto o dos y las sacaba. Lo más extraño es que no ha leído nada sobre sentido común. “Si voy ganando, haciendo puntos… ¿para qué cambiar el equipo?. Entonces su accionar me dice que NO QUERÍA GANAR EL PARTIDO. Desconcierta a sus jugadoras. Lo peor fue que dejó en el banco a la mejor jugadora chilena, la Sra Javiera Novión, reconocida por las estadísticas de la Liga Nacional, experimentada jugadora quien quizás fue la primera chilena en jugar en los EEUU, con una experiencia a toda prueba, y la dejó sentada en el banco. Le ha faltado el respeto a ella, al básquetbol chileno, al equipo, y al par de miles de personas que concurrieron al polideportivo ese jueves 26 de octubre. La dirección que hizo del equipo fue desastrosa, no pidió los tiempos cuando más se necesitaron, nunca ordenó al equipo, nadie sabía lo que había que hacer. El banco perdió una oportunidad histórica, el banco perdió el partido, la soberbia pudo más que el sentido común y la cordura. La importancia de tener un técnico serio, responsable, comprometido con los objetivos deportivos se evidenció.
Demostró que no quería ganar, sólo alimentar su pobre ego que a la corta o a la larga lo entierra a él y a nuestro baloncesto femenino que lucha por alcanzar grandes niveles de desarrollo. Sin embargo, personas como él, le hacen un gran daño a todo el trabajo que se pueda hacer en el baloncesto nacional. La soberbia es muy mala consejera. Además, cayó en falta de respeto a grandes jugadoras del baloncesto. Grandes errores y horrores, ¿Se podrá levantar cabeza mañana viernes frente a Cuba? ¿Se podrá reivindicar la dirección técnica? ¿Alcanzará para obtener un resultado de acuerdo con el trabajo del baloncesto femenino nacional? ¿Existirá un grado de autocrítica, de humildad para reconocer las múltiples equivocaciones? ¿Qué tendremos que esperar para seguir progresando?
Desde esta tribuna un gran ánimo al plantel, sobre todo a la jugadora Novión, ellas no son culpables.
(Reflexión escrita en la noche del jueves 26 de octubre, luego de que la Selección perdiera con Argentina quién trajo un equipo de emergencia. El viernes 27 de octubre, Chile queda fuera de las semifinales al caer derrotado por Cuba…se perdió una posibilidad histórica…)