

El deporte en la edad de la piedra
La tradición paleolítica -la Antigua Edad de la Piedra- se extiende sobre el 99% de los dos millones de años de cultura de la humanidad. La caza, la recolección de plantas, el uso de utensilios líticos y la vida en pequeñas bandas con niveles de población directamente impuestos por las disponibilidades de recursos naturales (Service, 1963) son las condiciones propias de esta Edad. Durante todo el Paleolítico, la población humana permaneció numéricamente constante. El cambio tecnológico fue lento y las culturas individuales eran sumamente simples.
La presencia del juego durante el Paleolítico se da por descontada por parte de los arqueólogos, dada la naturaleza del juego y su ubicuidad entre los primates. No ocurre lo mismo, en cambio, con el deporte y los juegos. De hecho, algunos estudiosos consideran que el deporte es característico de la historia reciente del hombre y que, por consiguiente, los arqueólogos no debieran confiar en descubrir pruebas relacionadas con el deporte en el registro paleolítico. “El hombre primitivo ideó diversos actos rituales centrados en la actividad física y jugaba, pero no practicaba ningún deporte” (Diem, 1 971). Sólo a lo largo de los últimos siglos unos cuantos rituales competitivos se transformaron en deporte. En esas condiciones es un error hablar de deporte prehistórico. Los sistemas culturales infra dimensionados de cazadores-recolectores “no disponen de ratos libres fijos y programados necesarios para la existencia y el desarrollo estructurado e institucionalizado de pasatiempos recreativos y deportivos” ( Fox, 1977).
Según Fox (1977), son muy pocas las menciones relativas al deporte y a las competiciones recreativas en la literatura arqueológica. La mayor parte del material con connotaciones deportivas descubierto por los arqueólogos está constituido por accesorios relacionados con el juego: tableros de puntuación, palos, dados. Un tipo de artefacto frecuente en el Sureste de los Estados Unidos es la gran bola de piedra que u utilizan los choctaw y los creek en el juego del “chunkey”. La función prehistórica de estas piedras no se podría interpretar si no se conociese el contexto actual del chunkey. Sobre el trayecto anticipado de la bola lanzada por uno de los jugadores, los demás participantes lanzan sendos bastones. Gana el bastón que más se acerca al punto de inmovilización de la bola. La interpretación depende, entonces, del conjunto de datos asociados con el hallazgo.