Raíces prehistóricas del deporte

    Las raíces prehistóricas del deporte se manifiestan en los niveles más simples de las sociedades humanas, y desde los comienzos del tiempo cultural, dónde se observan es en los juegos. Deporte y juego son miembros de una misma familia (Huizinga, 1950). El juego es un rasgo universal de la vida de los mamíferos y, por tanto, es anterior al deporte. El juego puede engendrar el deporte y a su vez puede ser generado por éste.

    El deporte puede considerarse como una forma de juego. Esto es muy importante para la determinación de los orígenes del deporte.

    El deporte, al igual que el juego, es un acto comunicativo, pero su mensaje no es mera paradoja. Es la actualización de la paradoja la que hace real lo irreal; es un meta juego. El juego de los monos es una parodia de pelea, y se sabe que es juego gracias a su mensaje implícito: pese a dar la impresión de una situación de conflicto, ello no es así. Es juego y lo que aparenta ocurrir no ocurre y ocurre lo que no aparenta. Esta es la naturaleza del juego.

    El deporte implica un paso más allá que el juego. Dos boxeadores intercambiando puñetazos durante un número determinado de asaltos de tres minutos se transmiten el mensaje de la pelea que no es pelea, la paradoja del juego. Sin embargo, el boxeo es algo más que mero juego; es un juego con objetivo; un “juego para” más que “juego de”. La paradoja es objetivada y el juego reinstitucionalizado.

    El principal objetivo del deporte, la clave que revela este meta juego, es la competición, aunque también se practique el deporte por otros motivos, como pueden ser las apuestas o los premios. La competición es un aspecto de la vida, un aspecto de la cadena de la subsistencia. Independientemente del hecho de que algunas sociedades sean más agresivas o den más importancia a la competición que otras, todas las colectividades son competitivas. Parte del proceso de adaptación cultural corresponde a la adecuación de comportamientos competitivos y cooperativos. Determinadas necesidades adaptativas producen determinadas respuestas competitivas y cooperativas.

Fuente: Antropología del Deporte – K. Blanchard

   

   

  

     

  

  

   

   

   

 

 

 

 

 

 

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