

Pre-epitafio – Floridor Pérez
Aquí ni siquiera yace pues no ha muerto todavía
un tipo que día a día cargó la cruz que a Dios pace:
plantó un árbol, hizo clases le dieron y dio lecciones,
tuvo hijos, publicaciones y -de serle concedido-
reeditara lo vivido con dos o tres correcciones.