

El boxeador demandó al actor
Sylvester Stallone encontró en 1976 la llave del triunfo con la historia de Rocky Balboa, un modesto boxeador que logra enfrentarse al campeón del mundo de los pesos pesados. Hasta ese momento, Stallone no era más que un actor secundario en el riguroso escalafón de Hollywood, con muy malas perspectivas de futuro, que en los peores momentos hasta tuvo que hacer cine porno para sobrevivir. Rocky le cambió la vida. Se rodó en 28 días con un presupuesto casi de serie B. Sin embargo, fue un inmediato éxito de taquilla, ganó el Óscar a la mejor película y ocupa un lugar notable en el género del cine de boxeo.
Es una historia sobradamente conocida, pero no todo el mundo sabe que está basada en una pelea real, la que enfrentó en 1975 a Chuck Wepner, discreto peso pesado de Nueva Jersey, contra el legendario Muhammad Alí, posiblemente el mejor boxeador de todos los tiempos, al menos el más célebre. Aquella noche del 24 de marzo, tan solo un año y medio antes del estreno de Rocky, Stallone vio el combate y, como la mayoría de los aficionados, se enamoró del espíritu de lucha y de la resistencia de Wepner. Pocos días después, el propio Stallone comenzó a escribir el guion que cambiaría su carrera.
La vida de Chuck Wepner, desde luego, da para un guion de cine. No solo por lo que sucedió en su combate contra Alí, sino porque toda su trayectoria fue un homenaje al viejo espíritu de los boxeadores sufridos y duros, aquellos que se mantenían durante años entrenando en gimnasios de barrios deprimidos, a pesar de saber que no estaban destinados a ser campeones de nada, que siempre serían otros los que terminarían por convertirse en triunfadores y millonarios.
Fuente: Ahogados en la orilla