Las avenidas megalíticas de Carnac

    En torno a 3000 a.C., un pueblo desconocido erigió unos enormes bloques de piedra como los que jalonan muchas costas desde las islas Orcadas hasta las tierras del Jordán. La mayoría se localizan en la Bretaña francesa, y los más misteriosos son los de Carnac. Estas avenidas megalíticas interminables, que fueron sagradas para un pueblo extinto, ejercen un efecto mágico sobre quienes las contemplan.

    Cerca de Carnac, en la costa atlántica norte de Francia, se encuentra un monumento prehistórico formado por más de 3.000 colosos de piedra de hasta 4 metros de alto alineados a lo largo de más de 3 km, si bien en sus orígenes ocupaba una extensión de 8 km. Las hileras y círculos de piedra y los complejos de tumbas datan de entre el tercer milenio y 1800 a.C. Los menhires (del bretón ar-men-hir, «piedra larga») están tallados en granito y se yerguen en solitario, en las denominadas <<avenidas»> o formando grandes tumbas de piedra.

    Se considera seguro que estas piedras no fueron colocadas por los romanos, los galos ni los celtas. El monumento fue erigido con un esfuerzo sobrehumano por un pueblo desconocido hacia finales del Neolítico. No sabemos quiénes eran, pero han quedado inmortalizados gracias a su obra. Los investigadores suponen que los creadores primitivos eran navegantes, porque casi todas las piedras están situadas cerca del mar.

Enigmas de la Humanidad – H. Genzmer/U. Hellenbrand

  

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