Importante glándula llamada también pituitaria, del tamaño de una lenteja y forma de pera, alojada en la base del cerebro, sobre una estructura ósea llamada silla turca. Consta de dos lóbulos, el anterior o adenohipófisis (el 80 por ciento del peso total de la glándula) y el posterior o neurohipófisis.   Controla el funcionamiento de la mayoría de las demás glándulas endocrinas, y es a su vez controlada por el hipotálamo, una región del cerebro ubicada por encima de la hipófisis. La adenohipófisis produce hormonas que regulan el funcionamiento de la glándula tiroides (hormona estimulante del tiroides); las glándulas suprarrenales (corticotropina); los órganos reproductores -ovarios y testículos- (hormonas folículo estimulante y luteinizante); la lactancia o producción de leche (prolactina); las glándulas mamarias y el crecimiento corporal (hormona del crecimiento). La neurohipófisis secreta las hormonas que regulan el equilibrio del agua (hormona antidiurética); estimulan la bajada de leche en las mamas de mujeres con niños lactantes y estimulan las contracciones del útero (oxitocina). Además de las endorfinas y encefalinas de acción cerebral, y la hormona estimulante de los melanocitos beta, cuyo órgano diana es la piel. No todas estas hormonas se secretan de manera continua, sino que más bien de golpe en períodos de una a tres horas, o bien siguen un ritmo circadiano, como la adrenocorticotropina que controla las glándulas suprarrenales; la hormona del crecimiento y la prolactina, cuyas concentraciones suben y bajan de manera predecible durante el día.

Fuente: Diccionario Científico – Sergio Prenafeta J. 

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