La iglesia de la pequeña localidad de Arles-sur-Tech esconde un sarcófago de piedra cerrado que, supuestamente, ha guardado los restos mortales de dos santos a lo largo de su historia. Al parecer, inexplicablemente cada día se llena de entre uno y dos litros de agua de origen sagrado a la que se atribuyen poderes curativos.

    La Sainte Tombe d’Arles-sur-Tech, es decir, la tumba santa de Arles-sur-Tech, en el departamento francés de Languedoc-Roussillon, está documentada desde finales del siglo XVI. Se cree que data del siglo IV o V, y a partir del X contuvo las reliquias de los santos Abdón y Cenen, al menos durante un tiempo. Ellos fueron quienes confirieron al agua que mana inexplicablemente del sarcófago un insólito poder curativo, al que, según se dice, deben la vida varias personas que, estando muy gravemente enfermas, habían sido desahuciadas.

    El sarcófago está fuera de la iglesia, detrás de una reja metálica, en un patio oscuro, junto a un muro en el que está encastrada una cruz blanca. El aire del patio es caliente y húmedo a causa de los vientos que soplan sobre el muro sur, a pesar de estar orientado al norte y no recibir la luz directa del Sol.

    El «sarcófago sagrado» fue tallado en un bloque de mármol y se alza sobre dos pedestales macizos de unos 20 cm de alto. Mide 1,90 m de largo, 65 cm de alto y 50 cm de ancho, y la tapa prismática tiene una altura de 30 cm y unas paredes de 10 cm de grosor, al igual que el sarcófago. La tapa no encaja perfectamente, sino que en algunas partes deja unos huecos de un dedo de ancho. En una de las paredes laterales hay otro agujero, que permite introducir una bomba de aspiración. Así es como el párroco de la iglesia saca el agua para dársela a los visitantes de la tumba sagrada.

Enigmas de la Humanidad – H. Genzmer / U. Hellenbrand

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