

Descripciones del llamado «<manuscrito Voynich» se encuentran tanto en libros especializados en alquimia como en ciertas obras de ciencias naturales. Se supone que sus cerca de 200 páginas encierran secretos. Tal vez el autor lo redactara con una escritura secreta porque temiera la revelación de su contenido y las posibles consecuencias.
El especialista en libros antiguos Wilfrid Michael Voynich (1865-1913) adquirió en 1912 un libro que contenía numerosos dibujos y un texto que estaba redactado con una escritura como de otra época. Los meros dibujos ya despertaron el interés del bibliófilo: eran formas espirales insólitas, plantas, dibujos de estrellas, figuras femeninas, tubos y demás. También el texto estaba estructurado de manera inverosímil; en unos casos el propio texto era parte de los dibujos, en otros se extendía mediante formas geométricas a doble página. Además, estaba escrito con un lenguaje en clave y, aunque evidentemente se repetían muchos dibujos y también palabras y estructuras, para Voynich fue imposible descifrarlo. El anticuario llegó a la conclusión de que el texto debía de contener información muy comprometida, por ejemplo, descubrimientos en el ámbito de las ciencias naturales o resultados en el terreno de la alquimia, que en la época de su desarrollo podía haber significado para el autor la muerte en la hoguera. En pesquisas posteriores Voynich llegó a la conclusión de que ya en el siglo XVII se habían llevado a cabo algunas investigaciones para descifrar aquella escritura secreta, pero sin resultado alguno.
Enigmas de la Humanidad – H. Genzmer / U. Hellenbrand