Según se dice, la Sábana Santa de Turín es el sudario con el que fue enterrado el cadáver de Cristo y que apareció en la tumba vacía al tercer día después de la crucifixión. Desde que se descubrió el sudario se intenta hallar pruebas de la autenticidad de la reliquia o que revelen si se trata de una falsificación.

    El 19 de septiembre de 1356 el caballero francés Geoffroy de Charny perdió la vida en una de las batallas más notables de la Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra en Maupertius, cerca de Poitiers. Su viuda, Jeanne de Vergy, tuvo que hacerse cargo en Lirey, cerca de Troyes, del mantenimiento de la iglesia conventual que su esposo había edificado poco antes por encargo del rey. Por ese motivo, en 1357 organizó una exposición pública en dicha iglesia en la que fue presentado un trozo de lienzo de 4,36 m de largo por unos 1,10 m de ancho en el que se podía distinguir la vaga silueta de un hombre desnudo. Los restos de sangre delataban heridas en la cabeza, las manos, los pies y el pecho. Jeanne de Vergy afirmó que se trataba del sudario con el que se había dado sepultura a Jesucristo.

    El obispo de Troyes mandó retirar el sudario poco después de inaugurarse la exposición porque empezaban a correr rumores de que era una falsificación, y Jeanne de Vergy no fue capaz de aportar datos precisos de cómo había llegado la mortaja a manos de su esposo.

    El paño no se volvió a exhibir hasta al cabo de 32 años, aquella vez con motivo de una exposición organizada por el hijo de Geoffroy y subvencionada por el antipapa Clemente VII. El sudario desempeñó un papel político-eclesiástico cada vez más importante en los años siguientes, durante el cisma de la Iglesia católica romana, marcado por los conflictos permanentes entre Roma y Aviñón. Clemente VII utilizó la reliquia como medida de presión y llegó a declararla una prueba de que él era el único que tenía derecho a llamarse <<Papa». Por fin, en 1417, tras el Concilio de Constanza, que supuso la reconciliación de los grupos católicos romanos, el sudario perdió su significado político.

Enigmas de la Humanidad – H. Genzmer / U. Hellenbrand

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