

Cuando el atareado ejecutivo sale por la mañana para correr o cuando el base dirige con rapidez a su equipo hacia adelante en la cancha de básquetbol, sus cuerpos deben llevar a cabo muchas adaptaciones que requieren una serie de interacciones complejas que implican a la mayoría de los sistemas corporales. Consideremos algunos ejemplos:
El esqueleto proporciona la estructura básica con la que actúan los músculos.
El sistema cardiovascular suministra nutrientes a las diversas células corporales y elimina los productos de desecho.
El sistema cardiovascular y el aparato respiratorio juntos proporcionan oxígeno a las células y eliminan el dióxido de carbono.
El sistema tegumentario (piel) ayuda a mantener la temperatura corporal permitiendo el intercambio de calor entre el cuerpo y el ambiente.
El aparato urinario ayuda a mantener el equilibrio de fluidos y electrólitos y facilita la regulación a largo plazo de la tensión arterial.
Los sistemas nervioso y endocrino coordinan y dirigen toda esta actividad para satisfacer las necesidades del cuerpo.
Las adaptaciones se producen incluso a nivel celular y molecular. Por ejemplo, para que el músculo bíceps se contraiga y eleve 20 kg de peso, las neuronas del cerebro, llamadas motoneuronas, conducen impulsos eléctricos por la médula espinal hasta el brazo, Al llegar al músculo bíceps, estas neuronas liberan mensajeros químicos que salvan el espacio entre el nervio y el músculo, excitando cada neurona un número de mitos o fibras musculares.
Los impulsos nerviosos una vez que salvan este espacio, se extienden todo a lo largo de las fibras musculares y entran en ellas por pequeños poros. Una vez dentro de las fibras musculares, el impulso activa los procesos de contracción de estas fibras, lo cual afecta a moléculas de proteínas especificas-actina y miosina- y a un elaborado sistema de energía que aporta la fuente energética necesaria para realizar una contracción y las siguientes. Es a este nivel donde otras moléculas, como el adenosintrifosfato (ATP) y la fosfocreatina (PC) son criticas para aportar la energía necesaria para la contracción energética.
Fuente: Fisiología del esfuerzo y del deporte – J. H. Gilmore – D. L. Costill