

Durante los siglos coloniales se consolida en Chile una verdadera tradición de juegos para niños y también para adultos. Juegos como: Las escondidas, la gallina ciega, se mezclan con el volatín, las bolitas y el salto al cordel. Los niños se divertían con los juegos del trompo, el emboque, el palo ensebado, los pares y nones y la rayuela. En la calle se jugaba a las carreras y al borde de las acequias a la carrera de barcos. Había juegos que involucraban hasta 40 niños como El Pillarse, La Capillita, entre otros. También, se jugaba con las palabras, adivinanzas y dichos de vereda a vereda. Luego de la Independencia, se sigue jugando con la alegre dedicación de los siglos anteriores, organizando grandes celebraciones en Fiestas Patrias. Algunos de ellos:
** El luche: Juego conocido desde la antigüedad. Es jugado, principalmente por las niñas, con un pedazo de teja. Se trazan en el suelo divisiones horizontales y transversales, dentro de las cuales se anota un número a los que se lanza el tejo. El juego consiste en que cada niña, saltando en un pie, debe lanzar el tejo con ese mismo pie al casillero inmediatamente adyacente hasta llegar al último, denominado cielo.
** El volantín: Este juego llega a América en el siglo XVII y a Chile en el siglo XVIII. Durante la Colonia el juego del volantín se vuelve muy popular, era común ver en los meses de agosto y septiembre volar por el cielo, volantines de colores. Generalmente y guiados por sus padres, los volantines eran hechos por los niños, con papel delgado y finas varillas de coligüe sujetas a tres tiras de hilos que se unen al hilo mayor que es quien lo dirige al encumbrarlo.
** Las bolitas: El juego de las bolitas es de origen griego y romano. Llega a Chile con los conquistadores españoles. Es un juego que permanece, casi sin variaciones, desde tiempos coloniales. Con las bolitas se juega a la hachita y cuarta, la troya, los tres hoyitos, el pique, al montón, al choclón y la ratonera. Existen diferentes formas de lanzar las bolitas y cada jugador afina su técnica, tirándola con sus dedos desde el suelo.
** El Trompo: Es un juguete tradicional, de madera con forma de pera invertida que tiene una púa de fierro en la punta sobre la cual gira. En su superficie, desde el extremo contrario a la punta, se enrolla un cordel o lienza que servirá para arrojarlo al suelo. Lo básico es tratar que el trompo permanezca girando el mayor tiempo posible.
** El Emboque: Dos piezas de madera unidas por un cordel, una con forma de campana y la otra es un mango delgado del cual se sostiene. Con un buen pulso debes tratar de embocar la parte en forma de campana en el mango, una idea simple, pero un desafío que requiere práctica y mucha perseverancia.