

En la historia del deporte y, particularmente en atletismo, tanto de nivel nacional como sudamericano, panamericano, mundial y olímpico, surgen inesperadamente y con cierta frecuencia medallistas que escapan a las estadísticas técnicas al presentar explosivos rendimientos que les permiten alcanzar grandes logros en las competencias en que participan, más allá de los pronósticos previos a ellas.
Se puede citar varios casos de atletas, y especialmente de jóvenes con escasa trayectoria en el deporte y en la especialidad que practican y que sorpresivamente han logrado algún tipo de medalla (oro, plata o bronce) en competencias en que han tomado parte. Quizás el caso más relevante al respecto corresponde a Ulrike Meyfarth de Alemania, nacida el 04 de mayo de 1956, que con solo 16 años y un explosivo rendimiento logró la medalla de oro en salto alto con 1,96 metros en los Juegos Olímpicos de Munchen’72, superando a las favoritas de la especialidad que presentaban superiores antecedentes técnicos: Ilona Gusenbauer de Austria y Yordanka Blagoeva de Bulgaria, con 1,96 y 1,94 m, respectivamente. Doce años más tarde, en los JJ.OO. de Los Ángeles’84, Ulrike Meyfarth volvió a ganar la medalla de oro de salto alto, esta vez con 2,02 m, superando a la favorita Sara Simeoni de Italia que finalizó en segundo lugar con 2,00 metros.
¿Qué significa consistencia? Para la Real Academia de la Lengua Española (RAE), consistencia es duración, estabilidad, solidez, por lo tanto, si se aplica a una persona, en este caso un deportista, consistente sería aquel que demuestra ser estable en el tiempo.
¿Qué es ser consistente en el deporte? Si este concepto lo aplicamos en el deporte, podríamos definirlo en forma genérica como la capacidad del deportista con cierta trayectoria y nivel de experiencia que logra un nivel similar y constante de rendimientos en las competencias en que participa.
Lo expresado anteriormente, tiene validez, preferentemente, en el caso de deportistas juveniles y adultos con cierta trayectoria en su disciplina, y no en adolescentes y jóvenes que se encuentran aún en etapa formativa en su especialidad, dado que estos últimos pueden presentar grandes avances en sus rendimientos, muchas veces no tanto por los entrenamientos a que son sometidos, sino, producto de la etapa de crecimiento y desarrollo en que se encuentran.