

Primera revelación
Qué es una línea sino el aleteo frágil que deja la ruta de las mariposas emigrando desde el espacio en blanco hasta la instalación total del alma en este territorio revelado.
Despierta como un mínimo big bang en una esquina. Tiembla en la punta del lápiz impaciente y estira su primera antena. Desde acá miramos indiscretos tratando de adivinar el derrotero que se inaugura para avanzar en el océano blanco del papel.
Y entonces estira una pierna diminuta y se lanza como en un grand jeté súbitamente poseído para continuar en una fiesta de arabescos hasta dejarnos sin aliento.
Ya la línea se ha lanzado como un río que crece hasta que se vuelve curvas. Desde acá, sentimos su peso y nos atareamos en el cansancio a que nos invitan.
En este lado.
Nos miramos, porque esperamos que las curvas espejeen nuestras cejas, las pupilas ególatras, algún mentón desnudo. Pero ellas tienen agenda que no obedece a seno o cadera conocida. Sí los pies, sí dedos innombrables. Sí geometrías revoltosas.
Mientras, acá, nuestras cabezas han recorrido el camino de las espirales que se juntan como si fuéramos el ojo único de una mosca postapocalíptica.
Y es en este ojo donde se inaugura el color. Es en el fondo de ese ojo donde el pincel nos baila la fiesta de las manchas. En ese momento final bajamos los párpados para despertar a esta primera revelación.
**REFRANES
- “Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo”. A veces las cosas no son lo que parecen y las apariencias engañan.
- “Como se vive, se muere”. Como hemos vivido, llegaremos al fin de nuestros días.
- “A enemigo que huye, puente de plata”. Cuando el adversario nos abandona, hay que facilitarle la huida.
- “Hacer leña del árbol caído”. Cuando una persona cae, muchos se aprovechan.
- “En boca cerrada, no entran moscas”. A veces mejor guardar silencio.