

** Sacrílegas
En el año 1901, Elisa Sánchez y Marcela Gracia contrajeron matrimonio en la iglesia de San Jorge, en la ciudad gallega de A Coruña.
Elisa y Marcela se amaban a escondidas. Para normalizar la situación, con boda, sacerdote, acta y foto, hubo que inventar un marido: Elisa se convirtió en Mario, vistió ropa de caballero, se recortó el pelo y habló con otra voz.
Después, cuando se supo, los periódicos de toda España pusieron el grito en el cielo ante este escándalo asquerosísimo, esta inmoralidad desvergonzada, y aprovecharon tan lamentable ocasión para vender como nunca, mientras la Iglesia, engañada en su buena fe, denunciaba a la policía el sacrilegio cometido.
Y la cacería se desató. Elisa y Marcela huyeron a Portugal.
En Oporto las metieron presas. Cuando escaparon de la cárcel, cambiaron sus nombres y se echaron a la mar. En la ciudad de Buenos Aires se perdió la pista de las fugitivas.
** Susan tampoco pagó
Los Estados Unidos de América vs Susan Anthony, Distrito Norte de Nueva York, junio 18 de 1873.
Fiscal de Distrito Richard Crowley: El 5 de noviembre de 1872, Susan B. Anthony votó por un representante en el Congreso de los Estados Unidos de América. En ese momento ella era mujer, y supongo que no habrá dudas sobre eso. Ella no tenía derecho de voto. Es culpable de violar la ley.
Juez Ward Hunt: La prisionera ha sido juzgada de acuerdo con lo que las leyes establecen.
Susan Anthony: Sí, Su Señoría, pero son leyes hechas por hombres, interpretadas por hombres y administradas por hombres a favor de los hombres y contra las mujeres.
Juez Ward Hunt: Póngase de pie la prisionera. La sentencia de esta Corte le manda pagar una multa de cien dólares más los costos del proceso.
Susan Anthony: Jamás pagaré ni un dólar.
Fuente: Eduardo Galeano