A propósito de la reciente noticia respecto a que el Senado chileno despachó a Sala norma que establece “la realización diaria de actividad física en jardines y escuelas”, creo necesario retomar el tema sobre cómo se podrá implementar esta iniciativa.

    ODS es la sigla que identifica a los objetivos de desarrollo sostenible propuestos en el año 2015 por la Organización de Naciones Unidas y que “constituyen un llamamiento universal a la acción para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y mejorar las vidas y las perspectivas de las personas en todo el mundo”. (ONU).  No son jurídicamente obligatorios, pero es clave que los países los adopten como propios y establezcan marcos nacionales para su logro.

    Ante esto la Educación para el Desarrollo Sostenible, “pretende proporcionar a los educandos aquellos saberes, competencias, valores y poder de acción, necesarios para superar los desafíos que viene marcado en la Agenda 2030” (Rieckmann et al., 2017). Además, se pretende que las personas tengan la posibilidad de tomar decisiones informadas, para que actúen a título individual y colectivo.

Para mejorar la calidad de vida de las personas, el autor de este escrito propone a la sociomotricidad de Pierre Parlebas, primero porque busca desarrollar la inteligencia, las capacidades físicas y emocionales del estudiante y segundo el desarrollo de su interacción motriz. Se debe destacar que en esta tarea el rol del profesor resulta relevante, porque deberá elegir y utilizar estrategias adecuadas para cumplir estos objetivos y fundamentalmente debiendo entender a la Educación Física ‘’cómo una práctica pedagógica que se apoya en el conocimiento científico, cuyo enfoque está centrado en el movimiento y la interacción donde lo significativo de las prácticas se centrará ,en todas las acciones que acompañen al niño y la niña, en el desarrollo de las actividades dentro de la clase’’ (Parlebas, 2001).

Se considera que la sociomotricidad, al incentivar el desarrollo de la comunicación e interacción de los estudiantes puede generar una disposición muy positiva a que los niños y niñas con o sin discapacidad quieran realizar actividad física, ya que, lo verían cómo una oportunidad de jugar, pasarla bien y disfrutar de actividades sociomotrices y no por beneficio fisiológico o el de mejorar la técnica o alguna cualidad física en especial, sino por la buena experiencia que significa para ellos.

    Todas estas orientaciones y sugerencias teóricas mencionan de manera implícita la importancia del desarrollo de la sociomotricidad en las clases de Educación Física y Salud, pero los planes y programas de estudio no ofrecen un complemento metodológico o un aporte en el cual los profesores puedan apoyarse para desarrollar de manera eficiente esta estrategia. Si bien las Bases no tienen la obligación de entregar este material u orientaciones, se considera que presentar una propuesta de este tipo puede resultar bastante útil, para aportar al cumplimiento al enfoque de la asignatura y a los ODS.

    Finalmente, además de estas acciones propuestas, podría también ser interesante priorizar saberes que estén relacionados con el desarrollo sostenible como: el plogging, patios activos, educación vial, los deportes emergentes, desplazamientos activos, etc.; o al menos, intentar mostrar a los estudiantes la relación de estos saberes con metas específicas de dichos objetivos.

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