

Invítame a tu casa… Y vendré sin duda alguna. Impregnada del aire de otoño, Toda en una neblina liviana… ¡Llámame! Y te prometo Que no tendremos días de lluvia. En lo triste no pararé a pensar Ni un minuto…
Invítame a tu casa… Pienso que no necesitas para ello una excusa… Por cierto, una razón de peso tampoco… Llámame. Vendré, Con cierta timidez atravesaré el umbral, Con una sonrisa diré Que como si me sintiese de verano En los charcos saltaba…
Invítame a tu casa. Es otoño… No es el tiempo para ponerse triste. Para enamorarse es el otoño. Te prometo Que habrá mucho amor… Con mi calor podré derretir La frialdad de tu casa… Con el frío podré echar Todas las preocupaciones y amarguras…
Invítame a tu casa… Sé que no estás durmiendo… Cien velas encenderemos, Arrojaremos mil hojas anaranjadas en el suelo… La luna, la noche rebelde están a nuestro lado Y la divina tranquilidad… No puedes decírmelo con palabras, Al menos con el Pensamiento…