Lo primero que quisiese decir es que ojalá el tema no me quede grande. Hablar, conversar o escribir acerca de la salud mental es él tema de nuestra época histórica, junto a la problemática del crimen organizado (CO) y el ya manoseado tema referido al cambio climático y sus efectos en los ecosistemas planetarios.

    Pienso que si Jesucristo hubiese comenzado su ministerio pastoral en el siglo 21 con toda seguridad hubiese hablado en un lenguaje y códigos referidos a la salud emocional de los seres humanos. Depresión, estados de ánimo, ansiedad, crisis de angustia, crisis de pánico, trastornos psicosomáticos, sensación de vacío, trastorno bipolar de la afectividad, sinsentido de la propia existencia, palpitaciones, incluso el cáncer y su vinculación con las emociones, hubiesen sido abordados por el Dios encarnado a través de metáforas, parábolas y lenguaje explícito y directo. Basta con leer revistas de fines de semana, páginas de internet, reels y en general escuchar las conversaciones de las personas en su cotidianeidad, para que nos demos cuenta de que palabras como educación emocional, inteligencia emocional, crisis personal, síntomas psíquicos y físicos, estrés post traumático, abundan en reuniones sociales y conversaciones de índole personal y más confidencial. La salud mental es un tema recurrente y urgente. Desarrollar una depresión es un suceso vital en la existencia de una persona. Y la gran mayoría de las veces las familias y núcleos humanos no saben cómo abordar una enfermedad del ánimo.

    No quiero desarrollar presupuestos acerca del origen de las variables que se relacionan con la afectación emocional que aqueja a los seres humanos del siglo 21. Ese es un desafío más bien para sociólogos y antropólogos. Sólo me permito aportar desde la perspectiva de una propuesta entendible y directa acerca de cómo pensar y cómo actuar para que mantengamos una salud mental lo más positiva y óptima posible. Pretendo dar ideas y abordajes sencillos de practicar, entendibles para la mayoría de las personas, fáciles de aprender y ejecutar. Técnicas, modelos y prácticas que en mis años como profesional de las ciencias sociales he aprendido y como persona que siempre he puesto en mi centro la serenidad y paz interior.

    Paso a consignar aquellas ideas y prácticas que pienso serán de interés para cualquier persona que esté motivada en temas relacionados a la salud mental. Ideas y prácticas que por supuesto no pretenden reemplazar una terapia o un tratamiento médico con moléculas. Más bien son propuestas que las enmarcaría dentro de lo que se denomina enfoque psico educativo:

1.- orientación hacia la auto aceptación de sí mismo y propias emociones

2.- conciencia de nuestras luces y sombras

3.- actitud de serenidad

4.- práctica de visualizaciones

5.- desarrollo del instinto de conservación

6.- vaso medio lleno

7.- permanente atención a nuestro cuerpo y sus sensaciones

Durante siete ediciones intentaré desarrollar estos criterios con un lenguaje entendible. Que les sea de provecho y aprendizaje… CONTINUARÁ

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