“El futuro pertenece a aquellos que serán los primeros en atreverse a cambiar la instrucción del joven adulto…. Es ese joven adulto, No el niño quien sostiene y dicta el destino. Esto traerá una paz vigorosa e intencional muy adecuada para una época de ambición y voluntad.” Pierre de Coubertin.

    Joven y el joven adulto tienen la gran responsabilidad de redefinir el destino, cuando hablo de redefinir me refiero a pensar en el futuro sin olvidar las raíces, el Barón Pierre de Coubertin restaurador de los juegos olímpicos modernos y precursor del olimpismo, consideraba el deporte praxis como “una ejecución corporal mantenida por la realización apasionada de un esfuerzo superfluo” evaluó también al deporte como un inigualable medio formativo y educador, el deporte será pues, no sólo el medio más cómodo, rápido y eficaz para la formación del individuo, sino también el vehículo más directo de comunicación, comprensión y pacificación de los pueblos.

    Veamos que el barón Pierre de Coubertin tenía una idea clara sobre la concepción del deporte como medio de convivencia social y respeto entre los pueblos; invito a todos los profesionales del deporte y actuales actores en formación del mismo a que pensemos en estas inquietudes, ¿cómo ven el deporte?, ¿qué podrían aportar para fortalecer la ideología de Coubertin en nuestros tiempos?, ¿qué tan importante es tener presente la ideología humana de Coubertin en el deporte actual?

    La Carta Olímpica en sus principios fundamentales define el olimpismo como una filosofía de vida, que exalta y combina en un conjunto armónico las cualidades del cuerpo, la voluntad y el espíritu. propone crear un estilo de vida basado en la alegría del esfuerzo, el valor educativo del buen ejemplo, la responsabilidad social y el respeto por los principios éticos universales fundamentales.

    ¿Estamos preparados para hacer del olimpismo un estilo de vida, esforzándonos cada día a ser mejores, mejores seres humanos, mejores ciudadanos, mejores hijos, mejores padres, hacer cada día una mejor versión de mí mismo, a esforzarme por alcanzar las metas sin perder la alegría de intentarlo, la alegría del esfuerzo ese esfuerzo que nos da constantes aprendizajes a medida que logramos un objetivo y queremos llegar más allá, ir más lejos para demostrarnos de que soy capaz?

    Señores y señoras entrenadores, hablemos del valor del buen ejemplo, cuantos de nosotros somos referentes de niños, niñas, jóvenes, familiares, vecinos, público en general que ven en nosotros esa imagen a seguir, hablar del buen ejemplo no es hablar de máscaras ante la sociedad es saber que lo que hago lo hago con respeto, consciente, asumiendo las consecuencias, buenas o malas de mis actos, al ser parte del deporte como atleta, entrenador, profesor, dirigente, espectador, animador, barrista, siempre serás el ejemplo de alguien y es ahí donde conecta la alegría del esfuerzo con el buen ejemplo, tus actos, forma de relacionarte y tratar a los demás serán la recordación de tu paso por el deporte.

    La responsabilidad social que tenemos como entrenadores o actores del deporte es inmensa, no solo por la promoción del deporte mismo, también somos referentes de hábitos de vida saludable, de actividad física, recreación, la sociedad nos ve como un motor para seguir adelante y lo reafirma los principios olímpicos al decir en su cuarto principio la práctica deportiva es un derecho humano. Toda persona debe tener la posibilidad de practicar deporte sin discriminación de ningún tipo y dentro del espíritu olímpico, que exige comprensión mutua, espíritu de amistad, solidaridad y juego limpio.

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