

Una base de datos global revela cómo las proteínas en la sangre reflejan el estado del cerebro, abriendo nuevas vías para el diagnóstico temprano y el desarrollo de terapias personalizadas.
Las prestigiosas revistas Nature Medicine y Nature Aging presentan el resultado de una larga investigación que podría suponer un paso gigante en la detección precoz y el desarrollo de terapias frente a las principales enfermedades neurodegenerativas, como lo son el alzhéimer, el párkinson, la demencia frototemporal y la esclerosis lateral amiotrófica o ELA.
El equipo logró identificar 2.000 proteínas asociadas a cada una de las tres enfermedades principales – alzhéimer, párkinson y demencia frontotemporal. Mediante técnicas de aprendizaje automático, los científicos pudieron aislar las diez proteínas más determinantes para cada dolencia, permitiéndoles compararlas entre sí y con perfiles de envejecimiento sano.
“Es la primera vez que podemos comparar estas enfermedades desde el punto de vista del perfil proteico, ver lo que tienen en común y aislar lo específico de cada una”.
Con este avance se prevé que puedan desarrollarse diagnósticos menos invasivos para estas enfermedades, pues hasta ahora, los biomarcadores se detectaban principalmente en el líquido cefalorraquídeo. Con la posibilidad de identificarlos en sangre da comienzo una revolución en accesibilidad y prevención, indican.
“Esos biomarcadores nos llevarán a encontrar pacientes antes de que desarrollen la patología y, con ello, a poder cambiar sus proteínas por las de un perfil sano”, explica Cruchaga, uno de los investigadores, a la agencia Efe.
“Estamos avanzando en la dirección correcta para desarrollar una nueva ola de terapias y ensayos frente a estas enfermedades”, responde el investigador a Efe. “Este solo es el comienzo, la punta del iceberg” de los resultados que producirá este repositorio de datos de proteínas asociadas a estas enfermedades, agrega.