¿QUÉ TE MUEVE? ¿QUÉ TE CONMUEVE?

¿Qué es lo que te hace, en este mundo, levantarte todos los días? Abrir los ojos, posar tus pies en el suelo, estirarte y levantarte de la cama.

¿Qué te mueve y qué te conmueve? ¿Acaso son lo mismo? ¿Cuál es esa chispa que hace que tu corazón bombee y te dé ese pequeño aliciente para moverte, ponerte de pie o caminar? ¿De dónde surge esa necesidad de querer moverte?

En mi experiencia como bailarina e intérprete escénica, puedo afirmar que esa chispa se encuentra en lo más profundo de la esencia de quienes somos. No hay un lugar específico en nuestro cerebro, en nuestro corazón o en el tórax donde habite esa chispa, pero, sin duda, hay algo que se enciende con fuerza e impulsa el movimiento.

Entonces, ya no importa dónde está esa chispa, de dónde surge o dónde nace. Lo importante es tenerla, conservarla y no dejar que nunca se apague.

En mi caso, se trata de una chispa eléctrica que invade todo mi cuerpo y mi mente. Es como una nota suspendida en el espacio y en el tiempo, que queda encarnada en una memoria que se visibiliza y materializa en imágenes, sensaciones, colores y olores. Va más allá de los recuerdos; trasciende mi yo interno. Es inmensa como el mar. Es, incluso, lo único que puedo ofrecer.

¿QUÉ ES EL ACTO CREATIVO?

No tengo respuestas, solo preguntas. Pienso que el acto creativo ya es, en sí, una concreción: hacer o crear algo. Otra cosa distinta es preguntarse de dónde se origina, de dónde proviene ese impulso de crear. Creo que el acto de crear es una necesidad mayor que trasciende al ser humano y que, como toda energía interior, necesita salir, ser evacuada, exteriorizarse y materializarse en algo, ya sea tangible o intangible.

La acción de crear no pertenece únicamente a los artistas. Todas y todos tenemos la capacidad de imaginar y de hacer. Por lo tanto, frases como “no tengo imaginación” o “no soy capaz de imaginar o crear algo” quedan obsoletas. Cada vez que realizas una acción, por más simple que sea, implica pensar en lo que quieres hacer e imaginarlo. Cocinar, por ejemplo, ya es un acto creativo.

Bajo mi entender, el acto de crear se origina en el contexto de satisfacer una necesidad. Primero surge la idea, pero antes de la idea aparece la imagen de esa idea, que responde a la necesidad que se busca satisfacer. Creo que aquí se establece una ligazón entre el acto de crear y el deseo. Muchas veces la idea original no se parece en nada al resultado de aquello que se imaginó. Sin embargo, esa imagen motora es la base desde donde se inicia el acto creativo.

Scroll al inicio