

Anchoa
Pez de una familia denominada engráulidos, que incluye varios géneros llamados anchoas, anchovetas o boquerones, que generalmente se preparan en salmuera con parte de su sangre.
Son peces de forma ahusada, de unos 15 cm de largo, con tonos que van desde el azul hasta el gris claro.
Las anchoas abundan en los oceános Atlántico, Índico y Pacífico así como en el Mar Mediterráneo. Su forma de preparación data del tiempo de los fenicios, quienes se encargaron de revelar este secreto a los griegos, y estos, a su vez, lo llevaron a toda Europa.
Las palabra nos llegó desde el catalán anxova, este del genovés anciöa, y este del griego άφύη (aphýē). En francés se impuso anchois y en gallego antiguo xouba (hoy anchoa), mientras que el portugués optó por anchova y el inglés, por anchovy. Corominas (1980) afirma que la forma anchova fue la preferida en castellano, por lo menos hasta el siglo XVIII. La -v- incorporada por el inglés, el catalán y el portugués se transmitió también al neerlandés ansjovis y al alemán Anschovis.
Orégano
Hierba aromática cuyas brácteas (hojas que nacen en el pedúnculo de las flores) son muy apreciadas en gastronomía como condimento, y también en infusiones herbales, que algunos llaman “tés de hierbas”. La planta, que fue clasificada en 1753 por Linneo con el nombre botánico Origanum vulgare, tiene unos 45 cm de altura.
En medicina se reconocen sus propiedades antimicrobiana y antioxidante y, según estudios que todavía están en sus inicios, se presume que pueda tener efectos antitumorales. Se sabe que Hipócrates la usaba como antiséptico.
En España ha dado lugar a la expresión “no todo el monte es orégano”, con el sentido de que algo no es tan fácil como puede parecer. En el Río de la Plata, surgió otra expresión semejante: “se te hizo el monte orégano”, que equivale a “habías creído que era muy fácil”.
La palabra está en nuestra lengua desde fines del siglo XV, cuando aparece en los vocabularios Palencia y de Nebrija, se empleó con mayor frecuencia a partir del siglo XVI.
El vocablo, como sugiere su nombre científico, proviene del latín orīgănum, y este del griego oríganos.
Artillería
Conjunto de armas de guerra poderosas, que permiten disparar proyectiles potentes y pesados a grandes distancias, mediante una carga explosiva, como las armas de fuego; en realidad, solo se distinguen de estas por su gran tamaño, su potencia y su capacidad de destrucción.
Tras la llegada a Europa de la pólvora, inventada en China por el siglo XIII, el cañón se impuso en el arte de la guerra en el Viejo Continente, y consta que Alfonso XI habría utilizado piezas de este tipo en el sitio de Algeciras, en 1342, que terminó con la victoria de las tropas cristianas dos años más tarde.
También se llama artillería al cuerpo de los ejércitos de tierra que se especializa en este tipo de armamentos.
La palabra proviene del francés artillerie, derivado del francés antiguo artillier, verbo que significaba ‘preparar’, equipar, proveniente, por su parte de atilleir, y este, probablemente, de un hipotético latín vulgar apticulare derivado de aptare ‘adaptar’, ‘tornar capaz’ Corominas (1980). ElTrésor de la Langue Française Informatisé, por su parte, menciona un supuesto étimo appareiller, del latín appariculare.