Anestesia

Procedimiento médico mediante el cual se bloquea la sensibilidad al dolor del paciente, a veces aboliendo temporalmente la conciencia (anestesia general) o solo en una parte del cuerpo donde trabajará el cirujano o el odontólogo. En la anestesia general, se produce hipnosis, analgesia, relajación muscular y abolición de los reflejos. La anestesia peridural se administra para adormecer la parte inferior del cuerpo, con lo que se obtiene un rápido bloqueo del dolor, sin necesidad de usar opiáceos, y una recuperación más rápida después de la cirugía.

Esto procedimiento, que revolucionó la cirugía, fue ideado a mediados del siglo XIX por el odontólogo estadounidense Horace Wells, quien descubrió los efectos del óxido nitroso, más conocido como éter. Un ayudante de Wells, William Morton se convirtió en el primer anestesista, al aplicar el método en un paciente al que se le extrajo un tumor en el cuello.

La palabra anestesia (en inglés británico anaesthesia) fue acuñada por el cirujano inglés Oliver Wendell Holmes en 1846, quien formó el término mediante el prefijo privativo griego an-  y el vocablo αϊσθησις (aisthesis) ‘sensación’, ‘percepción’.

Cambalache

Trueque o intercambio de cosas usadas, generalmente antiguas y de poco valor. En el Río de la Plata, se llama así también el establecimiento comercial que se encarga de esas compras, ventas o trueques. Por extensión, intercambio de objetos o de favores que se lleva a cabo sin transparencia, lo que despierta sospechas corrupción o deshonestidad, como sugiere la letra del tango Cambalache, compuesto en 1934 por Enrique Santos Discépolo:

Siglo veinte, cambalache, problemático y febril, el que no llora no mama y el que no afana es un gil. ¡Dale nomás, dale que va, que allá en el horno nos vamo a encontrar! ¡No pienses más, sentate a un lao, que a nadie importa si naciste honrao!

El vocablo tiene un equivalente portugués, cambalacho que, según Houaiss (2009), proviene del verbo medieval cambar ‘cambiar’. En portugués se usa hoy trocar con ese significado, pero la falta de la i hace sospechar a Corominas que el vocablo sería de origen portugués. Comenta asimismo que ese origen se confirmaría por el vocablo cambullón, usado en Canarias, México, Colombia, Venezuela y Perú, con el significado de cambalache. Según él, el morfema -ull-  sugiere un origen portugués o leonés.

En las Islas Canarias, cambalache significa ‘engaño’, ‘maniobra maliciosa’, de acuerdo con el Diccionario diferencial del español de Canarias, Dolores Corbella, C. Corrales, M. Álvarez Martínez (Madrid: Arco 1996).

Aquelarre

Al cristianismo le tomó varios siglos imponerse totalmente como religión única en Europa, pues no podía llegar a las regiones más recónditas, donde perduraban restos de rituales antiguos, tales como ciertos cultos célticos y druidas, que se celebraban en forma clandestina.

El vocablo aquelarre es la denominación genérica de aquellos rituales precristianos, que la Iglesia católica calificaba como herejía, atribuyéndoles prácticas de brujería y pactos con el demonio. Los diccionarios en general simplifican la cuestión definiendo toda esa variedad de cultos paganos como reuniones de brujos y brujas, presididas por Satanás, que se presentaba en forma de macho cabrío.

La palabra se formó a partir de la voz euskera akelarre, formada por aker ‘macho cabrío’ y larre ‘prado’, o sea, ‘prado del macho cabrío’.

En España y en algunos otros países, un cabrón es una mala persona, por esa antigua asociación con el demonio.

Fuente: Ricardo Soca

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